La sociedad estadounidense muestra una rara unidad en un pronóstico sombrío: la abrumadora mayoría de los ciudadanos —el 79%— espera que el conflicto militar con Irán se prolongue durante largos meses, si no años. Esto no es solo una reacción emocional a las noticias, sino el resultado de un análisis profundo de la situación actual, que yo, como analista, considero bastante racional.
Una encuesta, que abarcó a más de 1000 residentes adultos de EE. UU., reveló que solo el 18% de los encuestados cree en una rápida finalización de las hostilidades. Estos sentimientos coinciden con la notificación oficial que el presidente Donald Trump envió al Congreso el 7 de julio. Este paso otorga a las fuerzas armadas de EE. UU. carta blanca para realizar operaciones durante los próximos 60 días sin la aprobación previa del parlamento. Desde mi punto de vista, esto es una confirmación directa de que Washington se prepara para un juego largo.
El pueblo contra la guerra: las calificaciones caen, los precios suben
El nivel de aprobación de la campaña militar sigue siendo críticamente bajo. Solo el 37% de los encuestados apoya los ataques aéreos, reanudados el 26 de junio después de las acusaciones a Teherán por el ataque a buques comerciales. Los datos de otros estudios pintan un panorama aún más alarmante para las autoridades:
- Financial Times: el 58% de los votantes considera la guerra injustificada.
- Generation Lab: el 77% de los jóvenes (18-34 años) califica los ataques a Irán como un grave error.
Esto crea una fuerte presión política sobre el partido gobernante. Ante las elecciones intermedias de noviembre al Congreso, los republicanos corren el riesgo de perder el control de ambas cámaras. El aumento de los precios del combustible —la gasolina ya se mantiene alrededor de $3.87 por galón, significativamente más alto que el nivel previo a la guerra— solo echa leña al fuego del descontento.
Estrecho de Ormuz: una nueva línea roja para los mercados
El 13 de julio, Trump hizo una declaración que instantáneamente sacudió los mercados globales: prometió bloquear los puertos iraníes en el Estrecho de Ormuz y cobrar un 20% a toda la carga que pase. Teherán, por su parte, ya había anunciado el cierre del canal anteriormente.
Los mercados reaccionaron rápidamente: el petróleo subió aproximadamente un 4%, y bitcoin (BTC) cayó a $62,600. Los inversores temen que la ruta clave para el 20% de los suministros mundiales de petróleo permanezca bloqueada durante mucho tiempo.
Mi conclusión experta: La escalada en torno al Estrecho de Ormuz no es solo otro episodio de tensión, sino un shock estructural para la economía global. Para el mercado de criptomonedas, que aún busca un punto de apoyo, esto significa una mayor correlación con los activos de riesgo tradicionales. Mientras la incertidumbre geopolítica domine, veremos una mayor volatilidad, y a bitcoin le será difícil mantenerse por encima del nivel de $65,000. Los inversores deben prepararse para un período prolongado de turbulencias.