El incidente ocurrido con un usuario de la plataforma de IA Claude de la empresa Anthropic reveló graves fallos en el sistema de facturación de la startup. El 7 de julio, un desarrollador de Corea del Sur bajo el seudónimo remy_notes recibió su primera factura por 1,6 millones de dólares. Al principio pensó que era un phishing, pero al día siguiente llegó un nuevo cobro: 16,6 millones de dólares. El remitente y el enlace de pago dirigían al dominio oficial de Anthropic y su pasarela de pago Stripe, mientras que el panel de control del propio usuario mostraba un uso cero de la API.

Los intentos de cobro de la tarjeta bancaria del desarrollador fueron rechazados dos veces por superar el límite por transacción. Las transferencias provenían de un vendedor estadounidense llamado ANTHROP. El usuario revisó todos los procesos activos en su Mac mini, incluidos ocho agentes de IA, pero no encontró nada sospechoso. Como medida preventiva, canceló la suscripción a Claude Max y bloqueó la tarjeta.

Se necesitaron cuatro días y unas 18 cartas al servicio de soporte para esclarecer los hechos. Algunas respuestas llegaron automáticamente, desde el agente de IA de Anthropic llamado Fin. Solo el 12 de julio la empresa confirmó el error, afirmando que no había cobrado ni un dólar. La causa fue una función de recarga automática de saldo mal configurada, que se desactivó como medida de precaución. Sin embargo, en Anthropic no pudieron explicar por qué el sistema generó exactamente 16,6 millones de dólares.

No es un caso aislado: errores sistémicos en la facturación

Este incidente no es aislado. La firma de auditoría Vaudit, tras revisar facturas por un total de 34 millones de dólares en 60 organizaciones entre marzo y junio, detectó cobros excesivos por 1,7 millones de dólares (aproximadamente el 5% del volumen auditado). La mayoría de las facturas correspondían al uso de Claude Code de Anthropic. Los especialistas encontraron varios errores sistémicos: se facturaba a los clientes según las tarifas de los nuevos modelos, aunque en realidad se usaba una versión anterior más barata; se registraban cobros por solicitudes que terminaron en error o no dieron resultado. Una categoría aparte fueron las "tormentas de repeticiones", cuando un agente de IA repite en segundo plano una tarea fallida una y otra vez, y cada intento se refleja en la factura.

Tras las reclamaciones de Vaudit y los clientes, Amazon, Google, Microsoft, Anthropic y OpenAI compensaron aproximadamente el 80% de los pagos en exceso.

Este caso subraya un problema fundamental: a medida que la infraestructura de IA se vuelve más compleja, los sistemas de facturación se convierten en una "caja negra", donde los errores pueden costar millones. Los usuarios deben monitorear cuidadosamente sus facturas y establecer límites estrictos en las recargas automáticas, mientras que las empresas deben invertir en auditar sus sistemas de pago; de lo contrario, los riesgos reputacionales superarán cualquier ahorro.