El 14 de julio de 2026, la Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU. publicó los datos de inflación de junio, que resultaron ser significativamente más moderados de lo previsto por el mercado. Esto se convirtió en un potente catalizador para los activos de riesgo, incluidas las criptomonedas.

La tasa de inflación anual (IPC) fue del 3,5%, mientras que el consenso de los analistas anticipaba un 3,8%. El índice de precios al consumidor subyacente (IPC subyacente), que excluye los volátiles precios de los alimentos y la energía, aumentó un 2,6% interanual, por debajo del 2,8–2,9% esperado. En términos mensuales, el nivel general de precios cayó un 0,4%, lo que también resultó ser significativamente mejor que las previsiones, que apuntaban a una dinámica nula.

Reducción de la presión inflacionaria y reacción del mercado

Esta desaceleración de la inflación contrastó fuertemente con los datos de mayo, cuando la tasa anual era del 4,2%. La principal contribución a la dinámica positiva provino de la caída de los precios de la energía. Al mismo tiempo, el índice subyacente no varió durante el mes, lo que indica una desaceleración en el ritmo general de aumento de precios.

Para el mercado de criptomonedas, estos resultados fueron una señal poderosa. La reducción de la inflación disminuye la probabilidad de un mayor endurecimiento de la política monetaria por parte de la Reserva Federal (Fed), lo que respalda la liquidez y el interés de los inversores por los activos de riesgo. La reacción inmediata no se hizo esperar: tras la publicación de los datos, Bitcoin se recuperó por encima de los $63,000, y las principales altcoins también comenzaron a subir. Por su parte, el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años cayó, lo que impulsó aún más la demanda de criptomonedas.

La postura de la Fed sigue siendo dura, pero la tendencia es alentadora

Ese mismo día, el presidente de la Fed, Kevin Warsh, al testificar ante el Congreso, reafirmó el compromiso del regulador con el control de la inflación. Declaró que la Reserva Federal «no tiene tolerancia a una inflación alta prolongada» y que «la inflación está determinada fundamentalmente por la política monetaria». Warsh también describió el mercado laboral como «en general estable», lo que disipa los temores sobre un posible alivio de la política debido a la debilidad económica. El rango objetivo de la tasa de los fondos federales se mantiene en 3,50–3,75%.

La postura de Warsh refleja el enfoque de la Fed desde 2022: el regulador apuesta por el retorno a la estabilidad de precios tras el mayor repunte inflacionario en 40 años. Los datos más recientes del IPC son la señal más clara en 2026 de que el proceso de desinflación está cobrando fuerza nuevamente. Esto es de vital importancia para los inversores, que recuerdan cómo la inflación prolongada en años anteriores obligó a la Fed a mantener una política restrictiva durante más tiempo del esperado.

Los participantes del mercado esperan ahora la reunión de julio del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) y nuevos datos de inflación. Si el ritmo de enfriamiento se mantiene, las condiciones financieras se volverán más flexibles, lo que podría respaldar el interés por los activos de riesgo en la segunda mitad del año.

Mi análisis: Mientras la inflación se mueve hacia el objetivo del 2% de la Fed, los inversores en criptomonedas continúan buscando un equilibrio entre la cautela y las oportunidades. Sin embargo, los datos de junio crean una base positiva para un mayor crecimiento del mercado, especialmente si el regulador hace una pausa en el endurecimiento. El riesgo clave es un posible cambio en la retórica de la Fed en caso de un aumento inesperado de precios, pero la tendencia actual juega claramente a favor de los alcistas.