Ethereum se está convirtiendo en el sistema operativo de las finanzas globales, pero recibe una compensación desproporcionadamente baja. Según mis estimaciones, el blockchain de Robinhood ganó alrededor de $109,400 en un solo día, pagando solo $716 a la propia red de Ethereum.

Esto significa que por cada dólar enviado a la red, Robinhood se queda aproximadamente $153. En las dos semanas desde el lanzamiento de su propio blockchain, Robinhood ha obtenido más de $800,000, pagando a Ethereum un total de alrededor de $1,500. En sentido figurado, Ethereum es el "limpiador" al que se le paga una miseria por mantener todo el sistema.

¿Cuál es la esencia de la paradoja?

Se trata de estimaciones a nivel de red en un solo día, sin incluir gastos fuera de la cadena ni ganancias corporativas. Sin embargo, esta es la "imagen en vivo" más honesta del extraño problema de las criptomonedas.

El especialista remonta las raíces de la situación al 1 de julio de 2026. Ese día, la organización sin fines de lucro Ethereum Institutional, según él, se convirtió en la "puerta de entrada" para bancos y fondos soberanos, reuniendo a ejecutivos de empresas que gestionan activos por aproximadamente $250 billones.

Ese mismo día, la empresa Robinhood lanzó su propia red de segunda capa (L2) basada en Ethereum para acciones tokenizadas en más de 120 países. Como describió el analista en sentido figurado, Ethereum abrió el "edificio del tribunal", y Robinhood abrió "tiendas" a su alrededor, reteniendo todo el margen y los clientes.

Según el experto, la empresa no hizo nada malo y solo siguió la hoja de ruta de Ethereum. Recordó que ya en marzo, la Fundación Ethereum reconoció que las redes de segunda capa se habían convertido en "zonas de control".

Desde el punto de vista técnico, todo funcionó a la perfección. Como destacó el experto, las comisiones en la red principal cayeron de más de $2 a menos de $0.02, y en las redes de segunda capa, más del 95%. Sin embargo, fueron las costosas tarifas en la red principal las que alguna vez hicieron que ETH fuera escaso.

Según los cálculos del analista, ahora Ethereum quema alrededor de 25 monedas al día y emite aproximadamente 20,000 por semana para los stakers. Como resultado, la oferta crece casi un 0.85% anual y supera el nivel del momento en que la red hizo la transición a Proof-of-Stake.

¿Quién se beneficia al final?

La principal conclusión del experto es que el valor no ha desaparecido, sino que ha cambiado de beneficiario. Antes, Ethereum quemaba las comisiones, y la escasez recompensaba a todos los tenedores por igual, mientras que ahora el margen va a las empresas de redes de segunda capa y la nueva emisión a los stakers.

Según él, el tenedor pasivo de ETH resultó ser el único participante del sistema cuya participación se diluye. Mientras tanto, los negocios más grandes "sobre los rieles" de Ethereum —los emisores de stablecoins— mantienen sus reservas en bonos del gobierno de EE. UU. y casi no poseen ETH.

El analista mostró con un ejemplo concreto quiénes son los stakers. Según sus datos, el 14 de julio, la empresa BitMine reveló que posee más de 5.77 ETH, aproximadamente el 4.8% de todas las monedas existentes, y su participación en el staking equivale a aproximadamente el 12% de todo el ETH bloqueado.

"Debajo de todo esto hay una paradoja no resuelta. Las instituciones quieren liquidaciones que sean baratas, neutrales e invisibles, mientras que los tenedores de tokens quieren que se cobre una "renta" por las liquidaciones", declaró el investigador.

Como explicó el experto, si el precio es alto, la actividad se va; si es cercano a cero, la red se vuelve indispensable, pero no rentable. Cuanto mejor sea Ethereum como infraestructura neutral, más difícil será cobrar sin destruir esa neutralidad.

Una visión más moderada fue expresada por el cofundador de Trading Protocol, Mikko OtaMaa. Según él, el revuelo en torno a Robinhood pronto se desvanecerá: actualmente el 40% de las transacciones son spam y operaciones fallidas, y "debido a las comisiones gratuitas, no hay economía real". Según su pronóstico, después de que termine el período promocional, las tarifas se estabilizarán en un nivel mucho más bajo.

Mi conclusión profesional: Ethereum se enfrenta al dilema clásico de las plataformas: cuanto más invisible y eficiente se vuelve la infraestructura, menos dispuestos están a pagar por ella. Esto no es un problema técnico, sino económico. Hasta que el mercado encuentre un equilibrio entre la "renta" de los tenedores y la "eficiencia" para los usuarios, el precio de ETH seguirá bajo presión.