La inteligencia artificial generativa sigue siendo uno de los temas más candentes en la economía global, y los países de la ASEAN no son una excepción. Un nuevo análisis muestra que alrededor de 80 millones de personas, o el 22,9% de todos los empleados en la región, trabajan en profesiones donde el impacto de la IA generativa se considera "más que mínimo". Sin embargo, contrariamente a los sentimientos de pánico, no se observan señales de un desplazamiento masivo de personal por el momento.
Es importante aclarar de inmediato: "exposición" no equivale a "pérdida de empleo". Este indicador solo refleja el potencial de automatización o transformación de tareas específicas dentro de una profesión. Se trata de roles como analistas financieros, desarrolladores web, corredores, operadores de entrada de datos, contadores y especialistas en centros de contacto. Incluso en estos sectores, los más vulnerables desde el punto de vista de la automatización, el empleo sigue creciendo. La adopción de la IA sigue siendo desigual: avanza activamente en el sector tecnológico, pero en las profesiones de oficina y administrativas su alcance sigue siendo limitado.
Cifras clave y líderes regionales
De los 11 países de la ASEAN cubiertos por el estudio, solo el 3,3% de los trabajadores (11,7 millones de personas) se encuentran en profesiones con el nivel de riesgo más alto. Mientras tanto, el 67% de los empleados en la región aún no experimenta ningún impacto de la IA generativa. Entre los países con la mayor proporción de trabajadores "expuestos", Singapur lidera con un 42,2%. Esto no es sorprendente, dado su estatus como un centro digital altamente desarrollado con infraestructura avanzada y acceso a talento calificado. Le siguen Filipinas (28,1%), donde la economía está fuertemente orientada a servicios y subcontratación de TI, y luego Indonesia (21,7%), Vietnam (20,8%) y Tailandia (20,6%).
Brecha de género: mujeres en mayor riesgo
Una de las conclusiones más alarmantes es que las mujeres tienen más del doble de probabilidades que los hombres de estar empleadas en profesiones afectadas por la IA generativa. La razón es simple: están desproporcionadamente representadas en puestos administrativos, de oficina y contables, que son los más vulnerables a la automatización. Curiosamente, el estudio no encontró una diferencia significativa entre los empleados jóvenes (15-24 años) y los grupos de mayor edad; el mito de que la IA amenaza principalmente a los jóvenes no se confirma.
Mi análisis muestra que la situación actual no es el fin del mundo para el mercado laboral, sino más bien una advertencia. La conclusión clave del informe es que las consecuencias no estarán determinadas tanto por la tecnología como por las políticas. El crecimiento de la productividad y la mitigación de los efectos negativos dependen directamente de las inversiones en capital humano, la recapacitación de la fuerza laboral y la protección social. Se recomienda encarecidamente a los países de la ASEAN que amplíen los programas de mejora de habilidades, prestando especial atención a las mujeres, y que apoyen a las pequeñas y medianas empresas. En última instancia, serán las decisiones de las autoridades, y no los algoritmos, las que determinen si la IA se convierte en un motor de progreso o en un catalizador de la desigualdad social.