Ethereum se está transformando rápidamente en el sistema operativo de las finanzas globales, sin embargo, la recompensa que recibe la red por sus servicios se encuentra en un nivel catastróficamente bajo. Una ilustración clara de este desequilibrio es el lanzamiento de su propia cadena de bloques de segunda capa (L2) por parte de Robinhood.

El análisis de datos muestra una injusticia flagrante: en un solo día de operación, Robinhood ganó aproximadamente $109,400, mientras que la red base de Ethereum recibió solo $716 por garantizar esta actividad. En términos simples, por cada dólar transferido a la red, Robinhood se queda con aproximadamente $153. En las primeras dos semanas después del lanzamiento de L2, Robinhood generó más de $800,000 en ingresos, pagándole a Ethereum solo alrededor de $1,500. Esta situación lleva a decir que la red de primera capa actúa como un "limpiador", recibiendo migajas por mantener todo el sistema, mientras que las ganancias principales se quedan en el nivel de las aplicaciones.

La esencia de la paradoja: de la escasez a la dilución del valor

La raíz del problema radica en el cambio del modelo de distribución de valor. Anteriormente, las altas comisiones en la red principal de Ethereum convertían a ETH en un activo escaso, quemando cantidades significativas de monedas. Sin embargo, con el traslado masivo de actividad a las redes L2, la situación cambió drásticamente. Las comisiones en la red principal cayeron de más de $2 a menos de $0.02, y en las propias L2, más del 95%.

Actualmente, Ethereum quema solo alrededor de 25 monedas al día, mientras que la emisión para los stakers es de aproximadamente 20,000 ETH por semana. Como resultado, la oferta de ETH crece casi un 0.85% anual, superando significativamente el nivel registrado después de la transición a Proof-of-Stake. El tenedor pasivo de ETH se ha convertido en el único participante del sistema cuya participación se diluye constantemente. Los negocios más grandes construidos "sobre los rieles" de Ethereum —los emisores de stablecoins— mantienen sus reservas en bonos del Tesoro de EE. UU. y prácticamente no poseen ETH.

¿Quién se beneficia de la neutralidad?

En un ejemplo concreto se puede ver cómo se distribuye el poder. La empresa BitMine posee más de 5.77 millones de ETH (aproximadamente el 4.8% de todas las monedas existentes) y controla alrededor del 12% de todo el ETH bloqueado en staking. Esto demuestra que los grandes validadores y operadores de L2 obtienen beneficios del modelo actual, no la amplia base de tenedores del token.

Existe una paradoja no resuelta: las instituciones quieren liquidaciones baratas, neutrales e invisibles, mientras que los tenedores del token quieren que se cobre una "renta" por estas liquidaciones. Cuanto mejor cumple Ethereum su papel de infraestructura neutral, más difícil es cobrar una tarifa sin destruir esa neutralidad. Precio alto: la actividad se va; precio bajo: la red es indispensable, pero no rentable.

Algunos expertos predicen que el entusiasmo en torno a Robinhood L2 pronto se desvanecerá: el 40% de las transacciones allí son spam y operaciones fallidas, y debido a las comisiones cero, no hay una economía real. Después de que termine el período promocional, las tarifas se estabilizarán en un nivel mucho más bajo.

Mi opinión experta: Ethereum ha caído en la trampa de su propio éxito. Al convertirse en una base indispensable para la economía descentralizada, ha perdido la capacidad de monetizar esa indispensabilidad. La solución no está en aumentar las comisiones, sino en repensar la tokenómica y buscar nuevos mecanismos para extraer valor de esa misma "neutralidad" que es su principal activo. De lo contrario, ETH corre el riesgo de seguir siendo solo un combustible caro para las máquinas rentables de otros.