Cada predicción sobre la inminente «muerte» del progreso en inteligencia artificial — desde la desaceleración del aprendizaje hasta el choque contra un «muro» — invariablemente ha resultado errónea. Un análisis realizado por el equipo de Rand Group demuestra claramente que todos estos «funerales» de la IA compartían el mismo problema: la falta de evidencia. El desarrollo no solo no se ha detenido, sino que se ha acelerado.
Los expertos ilustraron su tesis con un gráfico donde la línea negra muestra el progreso real y las líneas amarillas, las predicciones. La métrica clave es la duración de la tarea en horas-hombre que la IA puede completar en la mitad de los casos. Y esta curva sigue creciendo sin cesar.
Declaraciones rimbombantes que chocaron contra la realidad
Como ejemplos se citan dos episodios emblemáticos. En marzo de 2022 se publicó un artículo con el llamativo título «El aprendizaje profundo choca contra un muro». Pasó aproximadamente un año y apareció el modelo GPT-4, que transformó radicalmente la percepción de las capacidades de la IA.
El segundo episodio data de noviembre de 2024. Entonces surgieron afirmaciones de que «el rendimiento del preentrenamiento de modelos había llegado a una meseta y los propios modelos chocaban contra un techo». Durante un mes entero circularon por toda la industria «obituarios» sobre este tema. Sin embargo, mientras se escribían estos discursos de despedida, la línea negra del progreso no se desaceleró, sino que se aceleró.
La trampa de la «postura madura»
¿Por qué era tan fácil creer en estas predicciones? La afirmación de 2024 sonaba especialmente convincente porque provenía de personas que habían creado la tecnología. Según los analistas, aquí radica la trampa. Predecir una meseta siempre parece una postura «madura», escéptica y libre de hype. Sin embargo, ha resultado ser perdedora durante siete años consecutivos. Cada predicción sobre un inminente límite se ha visto desmentida por el crecimiento continuo.
Opinión del experto: La conclusión clave de este análisis para mí, como analista del mercado cripto, es evidente: apostar por la detención del progreso es una estrategia sistemáticamente perdedora. Del mismo modo que algunos inversores esperan constantemente una «corrección del bitcoin a cero», los escépticos de la IA encuentran cada vez nuevas razones por las que el desarrollo debería ralentizarse. La realidad demuestra lo contrario: el crecimiento exponencial de las capacidades continúa, y quienes apuestan por ello salen ganando a largo plazo. El escepticismo no es sinónimo de sabiduría, especialmente cuando contradice los datos.