Hace un año, el mercado estaba en vilo: según los pronósticos de muchos analistas, la inteligencia artificial debía desencadenar una avalancha de ataques contra los protocolos DeFi. Sin embargo, como demuestra la práctica, estos temores no se cumplieron. Hasib Qureshi, socio director de la firma de capital de riesgo Dragonfly, señaló que, a pesar del número récord de incidentes, la mediana del daño causado por los hackeos en 2026 cayó por debajo de los 500 000 dólares.

A modo de comparación: el año anterior, esta cifra rondaba los 2 millones de dólares. Esta dinámica es una prueba directa de que la amenaza de la IA fue sobreestimada. Los atacantes armados con algoritmos de aprendizaje automático ciertamente se han vuelto más activos, pero sus objetivos han cambiado.

¿Dónde atacan los hackers de IA?

Como destaca Qureshi, los principales objetivos de los ataques con IA se han convertido en proyectos pequeños o abandonados. Los grandes protocolos DeFi, por el contrario, han logrado reforzar significativamente su seguridad. Han implementado sistemas de monitoreo automatizados, mejorado la auditoría de contratos inteligentes y utilizan activamente la IA para su propia defensa, lo que los ha vuelto mucho menos vulnerables.

En esencia, el mercado se adaptó más rápido de lo que muchos esperaban. Un daño medio de 500 000 dólares no es, por supuesto, motivo de alegría, pero demuestra que la ola de hackeos grandes y catastróficos predicha por los pesimistas nunca ocurrió. En su lugar, observamos una rotación de amenazas: los hackers se han centrado en proyectos menos protegidos, pero también menos líquidos.

Mi comentario: La reducción del daño medio es una señal positiva para los inversores institucionales que aún están evaluando DeFi. Sin embargo, es demasiado pronto para relajarse. La IA es un arma de doble filo: si los grandes protocolos han logrado construir defensas, para los proyectos pequeños sigue siendo un desafío grave. El mercado debe seguir invirtiendo en seguridad; de lo contrario, la próxima ola de ataques podría ser mucho más sofisticada.