La próxima película «El Señor de los Anillos: La Caza de Gollum» será el primer film de la franquicia en adoptar oficialmente tecnologías de aprendizaje automático. El director Andy Serkis confirmó que se utilizará IA para el rejuvenecimiento digital de los personajes. Sin embargo, según sus palabras, esto no implica un reemplazo total de la producción cinematográfica tradicional por redes neuronales.
Serkis destacó que la base del rodaje seguirán siendo los métodos clásicos: actuación en vivo de los actores, efectos prácticos y trabajo artesanal de los diseñadores. La inteligencia artificial actuará solo como una herramienta para la postproducción, principalmente para el procesamiento de rostros, con el fin de devolver a los actores de mayor edad una apariencia acorde con la línea temporal de la trama.
Han pasado más de 25 años desde el estreno de «La Comunidad del Anillo». Durante este tiempo, muchos de los intérpretes que regresan, incluidos Elijah Wood e Ian McKellen, han cambiado notablemente. Serkis no especificó qué actores serán rejuvenecidos, pero es lógico suponer que afectará a personajes clave cuya apariencia debe coincidir con la cronología de los eventos.
Esta decisión plantea preguntas en la comunidad: ¿qué tan ético y tecnológicamente justificado es usar IA para modificar los rostros de actores vivos, en lugar de recurrir a dobles o maquillaje? Desde la perspectiva de la industria, este enfoque podría sentar un precedente para los grandes estudios que buscan ahorrar en el casting.
Mi análisis: La implementación de IA en «La Caza de Gollum» no es una revolución, sino una evolución. La tecnología de rejuvenecimiento mediante aprendizaje automático ya se ha utilizado durante mucho tiempo en Hollywood (recuerden «El Irlandés» de Scorsese). Sin embargo, aquí es importante que el estudio enfatice la preservación de los métodos tradicionales. Si la IA realmente sigue siendo solo una herramienta auxiliar, esto podría ser un compromiso razonable entre la calidad visual y el respeto por el arte actoral. Pero si en el futuro los estudios comienzan a reemplazar por completo a los actores vivos con copias digitales, esto crearía serios riesgos éticos y legales para toda la industria cinematográfica.