Kevin Warsh, al frente de la Reserva Federal, hizo una declaración contundente durante una audiencia en el Congreso el 14 de julio. Reconoció que el enfoque de la Fed para combatir la inflación, adoptado en 2020, resultó ser erróneo. El nuevo rumbo del regulador será duro e intransigente.
Warsh dejó claro: la era de decisiones suaves y de compromiso ha terminado. Prometió devolver la prioridad a la estabilidad de precios, de la cual la Fed se había desviado efectivamente para apoyar temporalmente el mercado laboral. Según sus palabras, los intentos de gestionar el empleo a través de una política inflacionaria exceden las facultades del banco central.
¿En qué consistió el error de 2020?
En 2020, bajo el liderazgo de Jerome Powell, la Fed adoptó una estrategia de objetivo de inflación promedio flexible. En lugar de un límite estricto del 2%, las nuevas reglas permitían que el indicador superara ese nivel, siempre que anteriormente hubiera estado por debajo del objetivo. Los economistas asumían que los precios se equilibrarían por sí solos con el tiempo, y que el regulador podría ignorar las fluctuaciones del mercado a corto plazo.
Sin embargo, la realidad resultó ser diferente. Desde 2021, la inflación ha superado cada año el objetivo del 2%. Según la opinión de Warsh, la nueva política solo permitió prolongar el aumento de precios y no contenerlo durante más tiempo del necesario. Señaló que se abandonó esta estrategia incluso antes de su nombramiento como jefe de la Fed hace dos meses. Su tarea es completar el trabajo ya iniciado para recuperar el control sobre la inflación, no empezar desde cero.
Cinco grupos de trabajo y la nueva filosofía de la Fed
Aunque aún no existe un plan detallado de reformas, el nuevo líder ya ha formado cinco grupos de trabajo especiales. Los expertos se encargarán de reestructurar las áreas clave de la política monetaria. El propio Warsh explicó lo que está sucediendo como una reforma en cinco frentes. Habrá más concreción cuando los grupos de trabajo terminen de preparar sus propuestas.
Al Congreso le dejó claro: la tarea de la Fed es devolver la inflación al 2% sin reservas ni compromisos, y no intentar navegar entre diferentes objetivos. Este enfoque coincide con su pronóstico sobre las tasas de interés, que surgió antes de las audiencias. Mientras tanto, los datos de inflación de junio resultaron estar por debajo de las expectativas, aunque los economistas hablan cada vez más del riesgo de inflación debido al desarrollo de la inteligencia artificial y al aumento del gasto en centros de datos. El optimismo también se ve alimentado por estimaciones más bajas de la probabilidad de una recesión, lo que le da a la Fed margen para mantener las tasas.
El 15 de julio, Warsh volverá a comparecer en Capitol Hill, esta vez en una audiencia ante el comité bancario del Senado, dedicada a la publicación de los informes trimestrales de los bancos. Allí, probablemente se esperan de él explicaciones concretas sobre cómo las iniciativas de los grupos de trabajo se traducirán en una política real de la Fed.
Mi evaluación experta: El reconocimiento de Warsh no es solo un cambio de retórica, sino un cambio tectónico en la filosofía de la Fed. Para el mercado de criptomonedas, esto significa que la era del "dinero barato" ha terminado definitivamente. En un contexto de política monetaria restrictiva, Bitcoin como cobertura contra la inflación podría recibir un nuevo impulso, pero la volatilidad a corto plazo debido al aumento de las tasas de interés es inevitable. Los inversores deben prepararse para un período de mayor incertidumbre.