El presidente en funciones de la Reserva Federal, Kevin Warsh, hizo una contundente declaración durante las audiencias de ayer en el Congreso. Reconoció que la estrategia inflacionaria adoptada por la Fed en 2020 fue errónea y prometió revisar radicalmente el enfoque del regulador hacia la estabilidad de precios. Esta declaración se produjo en vísperas de su segundo día de comparecencias en el Senado.
Warsh dejó claro que la Fed ya no tiene la intención de tolerar un aumento prolongado de los precios. Prometió devolver la prioridad a un estricto control de la inflación, del cual el regulador prácticamente se había desviado en favor de un apoyo temporal al mercado laboral. En esencia, el nuevo jefe del banco central anunció un giro completo en la política.
¿En qué consistió el error fatal de la estrategia de 2020?
Recordemos que en 2020, bajo el liderazgo de Jerome Powell, la Fed adoptó el concepto de "objetivo de inflación promedio flexible". En lugar de un límite estricto del 2%, el regulador permitió que la inflación superara temporalmente ese nivel, asumiendo que a largo plazo las tasas de crecimiento de los precios se equilibrarían por sí solas. Además, la dirección de la Fed permitió conscientemente un sobrecalentamiento temporal de la economía para estimular la creación de empleo, prestando especial atención a los sectores vulnerables de la población.
Es precisamente este cambio de enfoque lo que Warsh considera el problema clave. En su opinión, los intentos de gestionar el empleo mediante una política inflacionaria exceden las competencias de la Fed. "Este banco central no fue el primero en intentar aumentar ligeramente la inflación y terminar obteniendo mucho más. Fue un error", declaró desde la tribuna.
¿Por qué Warsh lo califica como un error y qué sucederá después?
Desde 2021, la inflación ha superado cada año el objetivo del 2%. Según Warsh, la nueva política solo permitió prolongar el aumento de los precios más de lo necesario. Señaló que esta estrategia fue abandonada incluso antes de que él asumiera el cargo de jefe de la Fed hace dos meses. Ahora su tarea es completar el trabajo ya iniciado para recuperar el control de la inflación, no comenzarlo desde cero.
Aunque aún no existe un plan detallado de reformas, el nuevo líder ya ha formado cinco grupos de trabajo especiales. Los expertos se encargarán de reestructurar las áreas clave de la política monetaria. El propio Warsh explicó lo que está sucediendo como una reforma en cinco direcciones. Habrá más concreción cuando los grupos de trabajo terminen de preparar sus propuestas.
Al Congreso le dejó claro: la tarea de la Fed es devolver la inflación al 2% sin reservas ni compromisos, no intentar equilibrar diferentes objetivos. Este enfoque se correlaciona con su reciente pronóstico sobre las tasas de interés. Hasta la fecha, los datos de inflación de junio resultaron ser inferiores a lo esperado, lo que le da a la Fed margen para mantener las tasas, especialmente ante la reducción de los riesgos de recesión. El 15 de julio, Warsh volverá a comparecer en Capitol Hill, donde probablemente se esperan explicaciones concretas sobre cómo las iniciativas de los grupos de trabajo se traducirán en la política real de la Fed.
Opinión de expertos: El reconocimiento de Warsh no es solo un cambio de retórica, sino un cambio tectónico en el enfoque de la Fed. Para el mercado de criptomonedas, que reacciona sensiblemente a la liquidez, el retorno a un estricto objetivo de inflación sin considerar el mercado laboral es una señal de un período potencialmente más prolongado de tasas altas. Esto podría frenar el apetito por el riesgo a corto plazo, pero a largo plazo crea un entorno macroeconómico más predecible, lo que es un factor positivo para la adopción institucional de activos digitales.