Rusia está experimentando un cambio tectónico en su actitud hacia la inteligencia artificial. Datos recientes de una encuesta masiva que abarcó a mil quinientos encuestados de entre 18 y 55 años muestran un impresionante nivel de confianza en las redes neuronales: el indicador combinado de lealtad alcanzó el 61%. Al mismo tiempo, solo uno de cada diez participantes del estudio expresó una desconfianza categórica.

Las cifras que mantengo en el foco son elocuentes: el 49% de los encuestados "confía bastante" en la IA, y el 12% "confía plenamente". El 29% de los encuestados adoptó una posición neutral. Es notable que el nivel máximo de confianza se registró entre los jóvenes de 18 a 24 años, una generación que ya no concibe su vida sin asistentes algorítmicos. Al mismo tiempo, los rusos mayores de 45 años muestran una notable cautela: es en este grupo de edad donde se concentra la mayoría de los opositores a la tecnología.

La aplicación práctica de las redes neuronales ya abarca un amplio espectro de tareas cotidianas. El 52% de los encuestados utiliza la IA para generar contenido: textos, imágenes y videos. La mitad de los participantes de la encuesta aplica activamente la tecnología para traducir materiales, y el 45% para buscar productos. Uno de cada tres se encuentra con algoritmos inteligentes en navegadores y mapas, y uno de cada cinco, en juegos y software. También son interesantes las diferencias de género: las mujeres eligen con más frecuencia la IA para trabajar con contenido, mientras que los hombres prefieren la traducción de textos.

Giro estatal: de la regulación al "Gosplan 2.0"

El aumento de la confianza pública coincidió con reformas estatales a gran escala. A principios de julio, la Duma Estatal aprobó en primera lectura una ley marco sobre IA, que divide los grandes modelos base en "soberanos" y "nacionales". Ambos grupos de desarrolladores están obligados a cumplir con las leyes rusas y tener en cuenta los valores tradicionales, así como a etiquetar cualquier contenido generado. Paralelamente, el gobierno implementó 40 servicios especializados en el trabajo de los ministerios.

El punto culminante de esta tendencia fue la instrucción de Vladimir Putin de crear un sistema de planificación estratégica "Gosplan 2.0" basado en inteligencia artificial. La nueva plataforma se encargará de la distribución de capacidades, la previsión de la demanda de materias primas y la coordinación de la sustitución de importaciones. Este es, sin exagerar, un paso histórico que podría cambiar radicalmente la arquitectura de la gestión económica.

Sin embargo, la expansión del control por parte de los funcionarios plantea interrogantes en el mundo empresarial. Representantes de la asociación RATEK criticaron la iniciativa del FAS de reconocer el mercado de la IA como un ámbito estratégico. Los expertos temen que, debido a formulaciones vagas, las restricciones afecten a teléfonos inteligentes y electrodomésticos comunes, lo que podría provocar una escasez de productos electrónicos.

Mi análisis: El nivel actual de confianza del 61% es una base sólida para la transformación digital, pero es frágil. El riesgo clave reside en el desequilibrio entre la regulación estatal y la libertad de mercado. Si el "Gosplan 2.0" se implementa sin tener en cuenta los intereses empresariales y con normas difusas, corremos el riesgo de obtener no un avance, sino un colapso burocrático de la innovación. El mercado necesita reglas de juego claras, no un "control manual" de los algoritmos.