Estados Unidos y el Reino Unido han dado un paso importante hacia la creación de un marco regulatorio unificado para las stablecoins. Una declaración conjunta oficial, publicada tras el trabajo del grupo de trabajo transatlántico creado en septiembre de 2025, establece la intención de ambos países de sincronizar sus enfoques sobre la emisión y circulación de activos digitales vinculados a monedas fiduciarias.

Principio clave: reserva uno a uno

La base del acuerdo es el requisito de que las stablecoins estén totalmente respaldadas por activos de alta liquidez. Los emisores deben mantener reservas en una proporción de 1:1, lo que debería eliminar los riesgos de emisión no respaldada. Es importante destacar que los reguladores de ambos países acordaron no imponer requisitos excesivos que pudieran fragmentar el mercado o limitar la competencia. El objetivo es lograr resultados equivalentes para riesgos equivalentes, sin crear barreras adicionales para los participantes.

Protección de los tenedores y acceso a servicios bancarios

El documento presta especial atención a la protección de los derechos de los usuarios. Los activos de reserva deben estar separados de los fondos propios de la empresa emisora y tener prioridad sobre los reclamos de otros acreedores en caso de quiebra. Los emisores están obligados a garantizar el reembolso inmediato de las obligaciones y la divulgación transparente de los derechos de los clientes. Además, las partes acordaron que los emisores con licencia deben recibir servicios bancarios basados en una evaluación de riesgos, lo que les abre el acceso a liquidaciones en los mercados de valores y materias primas.

Armonización transfronteriza y acceso mutuo a los mercados

El resultado práctico del trabajo del grupo debería ser la creación de un mecanismo claro que permita a las stablecoins emitidas en una jurisdicción ingresar al mercado de la otra. Esto implica no solo el reconocimiento de estándares, sino también la coordinación de los procedimientos de quiebra en casos transfronterizos. En esencia, Londres y Washington están sentando las bases para un mercado único de stablecoins, donde las reglas del juego serán claras y predecibles.

Mi comentario: Esta declaración no es solo una proclamación, sino una señal clara para el mercado. La unificación de los enfoques de los dos centros financieros más grandes del mundo reduce significativamente la incertidumbre regulatoria que durante mucho tiempo ha frenado a los inversores institucionales. Las stablecoins dejan de ser una "zona gris" y obtienen el estatus de una herramienta completa de infraestructura financiera. El siguiente paso lógico es la incorporación de otras jurisdicciones a este consenso, principalmente los países de la Unión Europea y la región de Asia-Pacífico.