El sector de Infraestructura Física Descentralizada (DePIN) ha experimentado una de las caídas más dramáticas en el mercado de criptomonedas. Desde marzo de 2024, la capitalización total de los proyectos de esta área se desplomó un 82,9%, pasando de un máximo histórico de $20,2 mil millones a unos escasos $3,46 mil millones. Solo entre el 1 de enero y el 15 de julio de 2026, el sector perdió otro 23,4% de su valor, consolidándose firmemente en la lista de las narrativas con peor rendimiento.
Magnitud del desastre
La caída no fue instantánea, sino en forma de olas. Tras el pico de marzo de 2024, el mercado realizó varios intentos de recuperación, con el último máximo local significativo registrado en noviembre de 2024 en torno a los $19 mil millones. Sin embargo, desde el otoño de 2025, las ventas se aceleraron bruscamente, llevando al nivel actual. Durante todo 2025, la capitalización de DePIN se redujo más del 74%, colocando al sector entre los diez peores en términos de rendimiento anual. En el segundo trimestre de 2026, mostró una caída del 24,8%, solo superada por las redes de segunda capa (-24,9%).
La situación es especialmente alarmante en cuanto a los ingresos por comisiones de las principales direcciones de blockchain: se redujeron en promedio un 44,6% interanual. Las monedas emitidas entre 2018 y 2022 se depreciaron entre un 94% y un 99% respecto a sus precios récord. Esto indica que la mayoría de los proyectos DePIN no lograron pasar de la etapa de hype a una economía real.
Cuatro razones del colapso
Identifico cuatro factores fundamentales que llevaron a este colapso:
- Tokenómica inflacionaria. Las startups atrajeron operadores de equipos mediante una emisión excesiva de tokens. Cuando el precio de las monedas comenzó a caer, los ingresos de los participantes se depreciaron drásticamente. Esto provocó una desconexión masiva de nodos, lo que desestabilizó las redes e inició una espiral de muerte.
- Falta de demanda real. Los ingresos anuales de todo el sector ascendieron a solo $72 millones. El proyecto promedio ganaba alrededor de $110 mil al año. Las enormes valoraciones de las startups se mantenían exclusivamente sobre promesas vacías, sin respaldo de indicadores comerciales reales.
- Cambio de prioridades de los inversores. En 2026, el mercado dejó de creer en historias atractivas. El capital comenzó a fluir masivamente hacia activos refugio. Las altcoins sobrevaloradas, sin métricas operativas, fueron las primeras en verse afectadas.
- Brecha temporal. La infraestructura física se construye durante años y requiere enormes inversiones de capital. Los inversores en criptomonedas, en cambio, se centran exclusivamente en ganancias especulativas inmediatas. Esta discrepancia fundamental acabó con la confianza en el sector.
A pesar del panorama sombrío, las tecnologías continúan desarrollándose. Los líderes de la industria — Helium, Render y Akash — muestran un crecimiento en el uso real. La demanda de computación para inteligencia artificial les ayuda a transitar gradualmente hacia un modelo de negocio saludable. Sin embargo, para restaurar la confianza del mercado se necesitarán años y casos de uso reales, no ficticios.
Mi opinión: DePIN es un ejemplo clásico de cómo el exceso de hype y una tokenómica orientada al beneficio a corto plazo matan una tecnología prometedora. Solo sobrevivirán aquellos proyectos que demuestren su utilidad con ingresos reales, no con emisión de tokens.