El mercado de criptomonedas recibió un fuerte impulso tras la publicación de los nuevos datos de inflación en Estados Unidos. Bitcoin no solo superó la marca de los $65,000, sino que también logró consolidarse por encima de este nivel, demostrando resistencia a la volatilidad. Al momento de redactar este análisis, la primera criptomoneda cotiza cerca de los $65,340, registrando un aumento de aproximadamente el 2% en las últimas 24 horas.

Contexto macroeconómico: la inflación se desacelera, pero persisten los riesgos

El catalizador clave del crecimiento fueron los datos del índice de precios al consumidor (IPC) de Estados Unidos correspondientes a junio. La inflación anual se desaceleró del 4,2% al 3,5%, por debajo del consenso del mercado del 3,8%. Aún más significativa fue la caída del IPC subyacente (Core CPI), que excluye los volátiles precios de alimentos y energía, al descender del 2,9% al 2,6%. En términos mensuales, los precios al consumidor se redujeron un 0,4%, la mayor caída desde abril de 2020. La principal contribución a la desinflación provino del abaratamiento de la energía.

La reacción de Bitcoin fue inmediata: tras la publicación de los datos, el precio se disparó de $62,000 a $64,900 en cuestión de minutos. Ethereum también mostró un sólido crecimiento, sumando más del 4% y alcanzando los $1,933. Sin embargo, según los datos, este repunte tiene un carácter predominantemente especulativo.

Flujo de capital y comportamiento institucional

Tras la publicación de las estadísticas, se observó un aumento en la actividad en el mercado de derivados. Según datos de analistas, en la primera hora posterior al anuncio, el volumen de compras en Binance alcanzó los $1,200 millones, en OKX los $23,6 millones y en Deribit los $15 millones. Esto sugiere que los grandes actores aprovecharon el momento para realizar especulaciones a corto plazo. No obstante, aún no se ha formado una tendencia sostenida: el movimiento del precio sigue dependiendo del contexto noticioso y de la alta volatilidad.

El interés institucional también se confirma con los datos de los ETF al contado. El 14 de julio, la entrada neta en los fondos de Bitcoin fue de $181 millones, y la mayor parte ($139 millones) correspondió al IBIT de BlackRock. Esto ocurrió después de una salida de $425 millones el día anterior, lo que indica que el sentimiento entre los inversores institucionales sigue siendo inestable. Los ETF de Ethereum atrajeron $58,34 millones, exclusivamente gracias al producto de BlackRock, mientras que el resto de los fondos mostraron una dinámica nula.

Retórica de la Reserva Federal: cautela sin señales de recorte de tasas

La intervención del nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, ante el comité de la Cámara de Representantes añadió cautela. Señaló que la inteligencia artificial podría actuar como un factor desinflacionario, pero el regulador aún no está listo para declarar la victoria sobre la inflación. Warsh subrayó: «Algunos podrían mirar los datos de hoy y decir: “Misión cumplida, todo está bien”. Yo no lo creo». Esta declaración redujo la probabilidad de una subida de la tasa de interés clave en la reunión del 28 al 29 de julio del 42% al 12,3%, pero no proporcionó señales claras al mercado sobre un posible alivio de la política monetaria.

Opinión de experto de Cryptalist: La situación actual recuerda a un «juego del gato y el ratón» entre el mercado y la Reserva Federal. La inflación se desacelera más rápido de lo esperado, pero el regulador continúa manteniendo una retórica agresiva, temiendo un relajamiento prematuro. Para Bitcoin, esto significa que es probable que se produzcan repuntes a corto plazo, pero para un crecimiento sostenido por encima de los $65,000–$67,000 se necesitan señales más claras de recortes de tasas o de la reanudación de la flexibilización cuantitativa (QE). Los inversores deben mantener la cautela y no dejarse llevar por la euforia de un solo informe del IPC.