El secretario del Tesoro, Scott Bessent, presentó oficialmente la moneda conmemorativa Trump Coin, dedicada a Donald Trump y al 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos. Sin embargo, a pesar del nombre llamativo y el anuncio de nueve segundos desde la Casa Blanca, esta novedad no tiene ninguna relación con las criptomonedas —ni con la memecoin TRUMP, ni con los activos digitales en general.

La moneda física, emitida por la Casa de la Moneda de Estados Unidos, se asemeja exteriormente al oro, pero en realidad está fabricada con metales no preciosos. Su producción se ha establecido en Filadelfia, y la novedad saldrá a la venta en otoño. El diseño fue aprobado por la Comisión de Bellas Artes, que incluye a designados por Trump; la aprobación se obtuvo ya en marzo.

Confusión de nombres y desplome de la memecoin

La coincidencia de nombres jugó una mala pasada a los tenedores del token TRUMP. Inmediatamente después de la publicación del video en la plataforma X, el valor de la memecoin se desplomó de $1,59 a $1,56. Actualmente, el token cotiza más de un 97% por debajo de su máximo histórico, alcanzado en enero de 2025 en torno a los $73.

Debajo de la publicación de la Casa Blanca aparecieron de inmediato preguntas de comentaristas preocupados por si la iniciativa gubernamental conlleva los mismos riesgos financieros que los activos cripto especulativos. Los desbloqueos regulares de tokens y la sucesión de pérdidas entre los inversores minoristas continúan ejerciendo una fuerte presión sobre el tipo de cambio.

Anteriormente ya se habían realizado intentos de crear una moneda con mención a Trump; incluso se propuso un billete de $250 y pasaportes con su retrato. Sin embargo, los presidentes en ejercicio no pueden aparecer en monedas y billetes estadounidenses, excepto en series especiales conmemorativas autorizadas por la ley de 2020.

Mi conclusión experta: Este caso es un claro ejemplo de cómo el ruido informativo y la coincidencia de nombres pueden influir en la capitalización de mercado de las memecoins. Los inversores deberían distinguir con más cuidado entre las iniciativas gubernamentales y los tokens especulativos, especialmente cuando se trata de activos que han perdido más del 97% de su valor desde su pico.