En las audiencias del Comité Judicial del Senado, celebradas el 15 de julio, estalló un grave escándalo político en torno a la regulación de las criptomonedas. Los demócratas criticaron duramente al fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, acusándolo de debilitar deliberadamente las investigaciones contra empresas de criptomonedas.

El motivo clave del descontento fue una decisión de Blanche tomada en abril de 2025: disolvió la unidad especializada del Departamento de Justicia que se ocupaba específicamente de activos digitales y delitos relacionados con blockchain. Según los demócratas, este paso privó de facto al departamento de la capacidad de perseguir eficazmente esquemas fraudulentos e infracciones en la industria cripto.

Es interesante que las críticas no solo provinieran de representantes del partido opositor. El republicano Tom Tillis, que generalmente apoya un enfoque más liberal hacia las criptomonedas, también expresó su preocupación por algunas decisiones de Blanche. En particular, señaló dos casos de gran repercusión: el procesamiento de Roman Storm (probablemente relacionado con el caso de Tornado Cash) y la situación en torno al proyecto World Liberty Financial.

Comentario analítico del experto

Estas batallas políticas son un signo clásico de que las criptomonedas han pasado definitivamente de ser un pasatiempo de nicho a un ámbito de alta política estatal. La disolución del departamento especializado del Ministerio de Justicia parece un intento de redefinir prioridades: en lugar de una represión total contra la industria, la administración probablemente pretende centrarse en casos más específicos pero de gran impacto. Sin embargo, este enfoque corre el riesgo de crear un vacío legal, del que se aprovecharán inmediatamente los actores deshonestos. El mercado necesita claridad, no un vaivén político.