Los mercados bursátiles asiáticos experimentaron una venta masiva, cuyas pérdidas totales superaron los 600 mil millones de dólares. El epicentro del desplome se situó en el sector tecnológico, especialmente en los fabricantes de chips, lo que provocó una reacción en cadena en toda la región.

Corea del Sur: el principal epicentro de la crisis

El mercado surcoreano recibió el golpe más fuerte. El índice KOSPI se desplomó un 6,37%, lo que provocó la desaparición de 388,6 billones de wones (aproximadamente 261 mil millones de dólares) en capitalización bursátil. Durante la sesión de negociación, la caída alcanzó el 7,6%, aunque al cierre las pérdidas se redujeron ligeramente. Las principales víctimas fueron los gigantes tecnológicos: las acciones de Samsung cayeron un 8,2% y las de SK Hynix, un 11,6%.

Cabe destacar que durante esta sesión, el interruptor automático de la bolsa se activó por octava vez en el año. Esto ya representa más de la mitad del total de activaciones desde el año 2000, lo que supone un récord absoluto para un solo año. Esta alta volatilidad está directamente relacionada con el auge de los productos apalancados. Según mi análisis, los ETF apalancados sobre las acciones subyacentes de Samsung y SK Hynix ahora representan más del 70% del volumen de negociación en un mercado de 4,1 billones de dólares, mientras que antes de su lanzamiento en mayo esta cifra rondaba el 30%. En los dos meses transcurridos desde su lanzamiento, algunos de estos ETF se han desplomado aproximadamente un 40%, a pesar de que sus activos totales superaban los 10 mil millones de dólares en junio.

Japón, China y Taiwán: ola de ventas

El índice japonés Nikkei perdió un 2,79%, lo que equivale a 35,1 billones de yenes (aproximadamente 209 mil millones de dólares). El mercado chino tampoco resistió: el índice SSE cayó un 2,2%, «destruyendo» 630 mil millones de yuanes (aproximadamente 123 mil millones de dólares). El mercado taiwanés bajó un 1%, perdiendo 1,2 billones de dólares taiwaneses (aproximadamente 40 mil millones de dólares).

Causas y consecuencias

El detonante de la venta masiva fue el desplome de las acciones estadounidenses de fabricantes de memoria, que se transmitió instantáneamente a los mercados asiáticos. Un catalizador adicional fue la decisión del Banco de Corea de aumentar la tasa de interés, lo que intensificó la presión sobre un mercado ya de por sí sobrecalentado.

En respuesta a la crisis, la Comisión de Servicios Financieros de Corea del Sur tiene la intención de aumentar el umbral mínimo de depósito para el comercio apalancado de 10 millones de wones (aproximadamente 6,735 dólares) y «distribuir» el reequilibrio diario a lo largo de toda la sesión. Estas medidas se adoptan en medio de una salida récord de capital extranjero de 110 mil millones de dólares y cientos de miles de cuentas de inversores minoristas liquidadas forzosamente en el año.

Mi comentario: La situación actual es un ejemplo clásico del «colapso» de una burbuja inflada con dinero barato y apalancamiento. El mercado de chips coreano, que durante mucho tiempo fue el motor del crecimiento, se ha convertido en el talón de Aquiles. Las medidas regulatorias, aunque tardías, son necesarias para prevenir una crisis sistémica. Sin embargo, los inversores deben prepararse para una mayor volatilidad: los problemas fundamentales en la cadena de suministro global de semiconductores no han desaparecido.