La destacada empresa china desarrolladora de inteligencia artificial, Zhipu, se encuentra en el centro de un gran escándalo. Según se ha sabido, su último modelo, GLM-5.2, fue entrenado con las respuestas de los sistemas estadounidenses Claude y GPT. Esta declaración fue realizada por Tarun Chhabra, director de políticas de seguridad nacional de Anthropic, en el foro Aspen Security.

Según los datos presentados, Estados Unidos mantiene el liderazgo en el desarrollo de modelos de IA avanzados, superando a China por seis a nueve meses. Sin embargo, según el experto, sin la práctica de destilación no autorizada, esta brecha podría alcanzar el año y medio. La destilación se refiere a un método de entrenamiento en el que un modelo menos potente copia el comportamiento de un sistema más grande y complejo. Este comportamiento de Pekín fue calificado como «hostil» y dirigido a extraer valiosa propiedad intelectual.

Es notable que «prácticamente todos» los principales laboratorios chinos se dedican a la destilación. No se limitan a clonar Claude, sino que también utilizan activamente modelos de otros desarrolladores estadounidenses. En respuesta, Anthropic se ve obligada a bloquear hasta varios millones de cuentas semanalmente para impedir el acceso no autorizado. Se señaló además que DeepSeek continúa una campaña similar, lo que solo confirma la naturaleza sistémica del problema.

La empresa de investigación independiente Graphistry también confirmó estas conclusiones. Según su análisis, las respuestas de GLM-5.2 coinciden con GPT-5.5 en un 0,8 según el coeficiente de concordancia de Cohen, y con Opus 4.8 en un 0,76. En comparación, entre GPT-5.5 y Opus 4.8, este indicador es de solo 0,63. Zhipu AI, por su parte, no confirmó ni negó estas acusaciones.

Escalada del enfrentamiento tecnológico

La situación se agrava en el contexto del endurecimiento de la política de Estados Unidos hacia las empresas chinas de IA. Anteriormente, las autoridades chinas reconocieron la herramienta Claude Code de Anthropic como una «amenaza grave» para sus usuarios, lo que llevó a la prohibición de su uso por parte de empleados de Alibaba. En respuesta, Washington lanzó la iniciativa Gold Eagle, una plataforma para intercambiar datos sobre vulnerabilidades de ciberseguridad entre las principales empresas estadounidenses de IA. El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, declaró que el regulador utilizará activamente modelos avanzados para adelantarse a los adversarios.

El punto culminante fue la decisión de la administración del presidente Donald Trump de cerrar el acceso a los modelos más potentes de Anthropic —Fable 5 y Mythos 5— a los extranjeros. Esto provocó una desconexión de casi tres semanas de estas redes neuronales para todos los usuarios, tras lo cual se restauró el acceso. Recordemos que ya en febrero, Anthropic acusó a DeepSeek, Moonshot AI y MiniMax de destilación masiva a través de miles de cuentas ficticias, y posteriormente calificó la campaña relacionada con Alibaba como el mayor ataque conocido de este tipo.

Mi análisis: Esta situación demuestra no solo piratería tecnológica, sino un conflicto de intereses sistémico a nivel de seguridad nacional. Las empresas chinas, en su afán por reducir la brecha, recurren a métodos arriesgados y, en esencia, ilegales. Para los inversores, esto es una señal de alerta: la dependencia de código «ajeno» hace que estos modelos sean vulnerables e inviables a largo plazo. El mercado de la IA entra en una fase de competencia feroz, donde la propiedad intelectual se convertirá en el principal campo de batalla.