En el mundo de bitcoin se gesta otro desenlace tecnológico. El cofundador del proyecto Runestone, conocido bajo el seudónimo Leonidas, anunció el lanzamiento de un cliente alternativo para la primera criptomoneda: Bitcoin DOG Mode. Esto es una contraposición directa a la controvertida propuesta BIP-110 y, lo más importante, no requiere el consenso de la mayoría de los mineros para funcionar.

Dos cambios clave que lo cambian todo

DOG Mode introduce ajustes en solo dos parámetros, pero su efecto es colosal. En primer lugar, el tamaño máximo de transacción en unidades de peso (WU) aumenta de 400 000 a 3,9 millones. Para entender la magnitud: todo un bloque de bitcoin alberga 4 millones de WU. De hecho, la nueva regla permite transacciones que ocupan casi todo el bloque. En segundo lugar, el "límite de polvo" —el tamaño mínimo de salida— se reduce de 294–546 satoshis a 1 satoshi.

Estos cambios simplifican directamente el envío de inscripciones Ordinals y tokens Runes, los análogos de bitcoin para NFT y activos fungibles. Los críticos han llamado durante mucho tiempo a estas tecnologías "spam", pero Leonidas opina lo contrario: "Bitcoin Core y Bitcoin Knots han impuesto durante años reglas que el propio consenso no contempla. El ejército DOG ya no espera permiso: ha llegado el momento de eliminar las restricciones excesivas".

Trasfondo técnico: política de retransmisión frente a consenso

El punto clave es que DOG Mode no afecta al consenso de la red. Cambia la política de retransmisión, es decir, las reglas mediante las cuales un nodo decide si reenviar una transacción o no. Hoy en día, Core rechaza las transacciones "no estándar", aunque técnicamente sean completamente válidas. Por eso, las transferencias grandes, como archivos o colecciones enteras, deben realizarse a través de canales directos con los mineros, como el servicio Slipstream de MARA.

El segundo cambio —la reducción del "límite de polvo"— resuelve el problema de los satoshis sobrantes en cada salida de Ordinals y Runes. Según la estimación del desarrollador, esto liberará alrededor de $25 millones en satoshis "extra" que actualmente están bloqueados en transacciones debido a restricciones obsoletas.

Por qué es importante ahora mismo

Para activar BIP-110 se requiere el apoyo del 55% del hashrate de la red. El 13 de julio, este indicador se estimaba en alrededor del 1%, y para el momento de redactar este artículo había caído aún más. DOG Mode, por el contrario, no requiere un umbral de apoyo: cualquier operador de nodo puede ponerlo en marcha. Esto lo convierte en una solución mucho más flexible y rápida para quienes están cansados de esperar el consenso.

Recordemos que en febrero, el CEO de Blockstream, Adam Back, calificó BIP-110 como un "ataque a la reputación de bitcoin" y un "linchamiento". Ahora la comunidad tiene una alternativa que sortea estas disputas sin violar los principios básicos de la red.

Mi análisis: DOG Mode no es un hard fork ni un intento de cambiar bitcoin. Es una herramienta para quienes quieren usar la red al máximo sin esperar a que la mayoría conservadora de los mineros cambie de opinión. Teniendo en cuenta que el volumen de transacciones con Ordinals y Runes sigue creciendo, y que BIP-110 pierde apoyo, precisamente estas soluciones "de base" podrían convertirse en el motor de la próxima ola de escalabilidad de bitcoin.