La startup Foundation Future Industries, respaldada por Eric Trump, está transformando sus robots humanoides de asistentes logísticos a unidades de combate. El 17 de julio, la compañía anunció oficialmente planes para integrar sistemas de armamento en la plataforma Phantom MK-1 y, según el cofundador Sanket Pathak, los primeros prototipos funcionales podrían presentarse en los próximos dos meses.
Actualmente, el Phantom MK-1 es una máquina de 175 cm de altura y aproximadamente 80 kg de peso, capaz de transportar hasta 20 kg de carga útil. Sin embargo, la versión actual está lejos de ser ideal para el combate real: tiene un tiempo de autonomía limitado, carece de protección contra agua y polvo, y la manipulación de objetos complejos sigue siendo poco fiable. Pathak reconoce estos problemas, pero asegura que la próxima modificación, la MK-2, prevista para 2026, eliminará estas deficiencias.
Soluciones cinéticas y factor humano
Por "soluciones cinéticas", Foundation se refiere precisamente a sistemas de armamento. La compañía está considerando varias opciones de armamento, aunque aún no se revelan las especificaciones técnicas exactas. Un detalle importante: según Pathak, en la mayoría de los escenarios, la decisión de abrir fuego deberá ser confirmada por un humano. La única excepción serán los sistemas que requieran una reacción instantánea, como la interceptación de drones o misiles. Esto significa que Foundation no descarta por completo el uso autónomo de la fuerza, aunque aún no se han presentado protocolos de seguridad públicos para tales modos.
Contratos y contexto político
La financiación del proyecto genera especial controversia. Anteriormente, los medios informaron sobre un contrato con el Pentágono por 24 millones de dólares, que Eric Trump presentó como un logro personal. Sin embargo, un análisis detallado muestra que no se trata de un nuevo acuerdo único, sino de un portafolio de varios proyectos heredados de Boardwalk Robotics, empresa absorbida por Foundation. El registro SBIR solo confirma un contrato directo de Boardwalk con la Fuerza Aérea de EE. UU. por aproximadamente 1,8 millones de dólares. Esta situación ya ha llamado la atención de la senadora Elizabeth Warren, quien calificó los vínculos del hijo del presidente con el contratista de defensa como "corrupción a la vista".
Plazos realistas en duda
Los planes de Foundation parecen ambiciosos, pero los expertos los ven con escepticismo. Rodney Brooks, profesor emérito del MIT y pionero en robótica, predice que se necesitarán al menos diez años para que los humanoides funcionen de manera fiable en entornos complejos y desconocidos. Esto contrasta fuertemente con los 12 a 18 meses declarados para el inicio del uso en combate. Pathak replica calificando las preocupaciones de exageradas y subraya que el objetivo principal es reducir los riesgos para el personal militar.
Opinión del analista: El mercado de robots militares está sobrecalentado por las expectativas. Foundation Future Industries es un claro ejemplo de cómo el capital político y las declaraciones rimbombantes superan la preparación tecnológica. Por ahora, el Phantom MK-1 sigue siendo más un concepto, y los contratos reales son el legado de empresas absorbidas. Los inversores deberían prestar atención no a los comunicados de prensa, sino a si Foundation realmente podrá escalar la producción de 40 robots en 2025 a los 50.000 prometidos para finales de 2027.