El mercado de potencia computacional para inteligencia artificial sigue sorprendiendo por la magnitud de los acuerdos. La empresa Anthropic, desarrolladora del popular asistente de IA Claude, ha ofrecido a Meta arrendar sus recursos computacionales por un valor de hasta $10 mil millones. Este acuerdo de dos años, iniciado en junio, se encuentra actualmente en fase de revisión. El formato contempla pagos mensuales con posibilidad de salida anticipada para ambas partes, aunque los términos finales aún no se han acordado.
Para Meta, esto representa una potencial nueva fuente de ingresos que va más allá del modelo publicitario tradicional. La compañía, que ella misma alquila activamente capacidad a proveedores como CoreWeave ($21 mil millones en abril) y Nebius ($27 mil millones en marzo), podría convertirse en un competidor directo en este mercado. Es significativo que Meta ya esté reforzando su equipo en la nube: se ha unido a él el ex alto directivo de Amazon Web Services, Dave Brown.
Desafío de inversión y giro estratégico
Los inversores critican cada vez más a Meta por sus colosales gastos en infraestructura de IA. Los gastos de capital de la empresa en 2026 podrían alcanzar los $145 mil millones, el doble de los $72 mil millones del año pasado. La venta de capacidad excedente no solo podría justificar estas inversiones, sino también convertirlas en un negocio rentable. El propio Mark Zuckerberg reconoció en mayo que empresas externas se interesan regularmente en comprar equipos, aunque Meta aún no los ha vendido debido a sus propias necesidades.
La demanda de recursos computacionales por parte de Anthropic crece en medio de la explosiva popularidad de la herramienta Claude Code. Anteriormente, la startup ya había cerrado un acuerdo similar con SpaceX de Elon Musk por $45 mil millones a tres años, utilizando el centro de datos Colossus 1 en Memphis. Esto confirma una tendencia clave: la escasez de oferta obliga incluso a competidores directos a negociar entre sí.
Opinión de experto del analista de Cryptalist
Desde el punto de vista de la lógica del mercado, el acuerdo entre Anthropic y Meta parece una etapa natural en la evolución de la industria de la IA. Estamos presenciando la formación de una nueva clase de activos: la potencia computacional se está convirtiendo en un recurso tan estratégico como el petróleo o los semiconductores. Las empresas que logren monetizar centros de datos excedentes obtendrán no solo ingresos adicionales, sino también palancas de influencia sobre todo el sector. Para Meta, es una oportunidad de convertir los gastos criticados por los inversores en una ventaja competitiva, y para Anthropic, de asegurarse el acceso a infraestructura crítica en un contexto de severa escasez.