Del 13 al 17 de julio, los ETF spot de bitcoin registraron una entrada neta de $75,5 millones. Esta es la segunda semana positiva consecutiva para estos productos, lo que indica un interés sostenido de los inversores institucionales en el activo digital.

El principal impulsor del crecimiento fue el IBIT de BlackRock, que atrajo $204,1 millones. Mientras tanto, la mayor salida se registró en el FBTC de Fidelity, con $181,1 millones. Esta dinámica evidencia una redistribución del capital hacia fondos más líquidos y de mayor tamaño.

En el mismo período, los fondos de Ethereum atrajeron $105,5 millones, replicando prácticamente la trayectoria de los instrumentos de bitcoin. La mayor parte de los ingresos correspondió al ETHA de BlackRock, con $135,3 millones. Esto confirma el creciente interés por las altcoins en medio del optimismo general en el mercado cripto.

Es notable que los fondos cripto muestren fortaleza a pesar del contexto negativo en el mercado bursátil, provocado por la reanudación de las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán. Esto sugiere que los activos digitales se están distanciando gradualmente de los instrumentos de riesgo tradicionales.

Desde una perspectiva a largo plazo, el mercado de ETF de bitcoin podría seguir el camino de los ETF de oro: períodos de fuerte crecimiento serán seguidos por correcciones profundas y una consolidación prolongada. Ambos activos no generan flujo de caja, por lo que su valor depende enteramente del sentimiento de los inversores y del contexto macroeconómico.

Un dato adicional alcista proviene de Glassnode: los tenedores de bitcoin han dejado de registrar pérdidas de forma masiva. En ciclos anteriores, este comportamiento precedió en repetidas ocasiones al inicio de una tendencia alcista.

Mi opinión experta: La dinámica actual de los flujos de ETF y la reducción de ventas con pérdidas entre los tenedores a largo plazo forman una base clásica para la continuación del crecimiento. Sin embargo, los inversores deben estar preparados para una alta volatilidad, especialmente ante los riesgos geopolíticos. Por ahora, el mercado se mantiene firme, pero la prueba clave será la reacción ante un posible empeoramiento de la situación macroeconómica.