Las autoridades federales de Estados Unidos presentaron cargos contra Benjamin Paul Wiener, de 43 años, residente de Sioux Falls, por 29 delitos relacionados con un esquema fraudulento a gran escala. Según las estimaciones de la investigación, los daños causados por sus acciones superan los 20 millones de dólares. El caso, que será visto en un tribunal en septiembre de 2026, arroja luz sobre cómo las clásicas pirámides financieras se adaptan a la era de los activos digitales.
Según la acusación formal, Wiener atrajo fondos de inversores, incluso en criptomonedas, a través de una red de ocho empresas bajo su control. Entre ellas figuran Benaiah Capital LLC, Benaiah Digital LP, Aslan Management LLC y Runway Four10. La investigación afirma que engañó a los depositantes sobre la rentabilidad y los riesgos, haciendo declaraciones falsas. Según la fiscalía, las víctimas se encuentran en Dakota del Sur y Minnesota.
El mecanismo del esquema, según los investigadores, era clásico de una pirámide financiera: los fondos de los nuevos participantes se destinaban a pagos a inversores antiguos y a cubrir los gastos personales de Wiener. Cuando el flujo de nuevas inversiones se agotaba o algún depositante exigía la devolución, el acusado atraía a nuevas víctimas.
De particular interés es el método de lavado de dinero. La fiscalía afirma que Wiener utilizó tanto transferencias bancarias tradicionales como intercambios de criptomonedas. Los flujos paralelos de dinero fiduciario y monedas digitales, según la acusación, tenían como objetivo confundir las pistas y ocultar el verdadero origen del capital. En abril de 2025, también se le acusa de fraude bancario: supuestamente falsificó documentos y utilizó datos personales de otras personas para abrir una línea de crédito de 1 millón de dólares en un banco de Sioux Falls.
El caso de Wiener es solo un episodio en la creciente ola de enjuiciamientos por fraude con criptomonedas en Estados Unidos. En 2025, el Departamento de Justicia presentó acusaciones similares contra 265 personas, estimando los daños totales en más de 16 mil millones de dólares. Esto demuestra claramente que los reguladores apuntan cada vez más a esquemas híbridos que combinan instrumentos financieros tradicionales y criptomonedas.
Opinión de experto: La historia de Wiener es un recordatorio más de que la criptomoneda en sí misma no es ni un delito ni una panacea. Es solo una herramienta. Mientras los inversores persigan rendimientos poco realistas sin verificar a las contrapartes, los esquemas Ponzi seguirán prosperando, disfrazados de innovaciones. El riesgo clave aquí no es la tecnología, sino la codicia humana.