Los ETF de Bitcoin al contado cerraron la semana del 13 al 17 de julio con una entrada neta de 75,5 millones de dólares. Este es el segundo resultado positivo consecutivo para estos instrumentos. Al analizar los datos, se observa que el mercado muestra confianza a pesar de los factores macroeconómicos externos.
El principal impulsor del crecimiento fue el fondo IBIT de BlackRock, que atrajo 204,1 millones de dólares. Al mismo tiempo, la mayor salida se registró en FBTC de Fidelity, con 181,1 millones de dólares. Este panorama indica una redistribución de capital entre los mayores emisores, donde se da preferencia a productos más líquidos y de marca.
Es interesante que los fondos de Ethereum durante el mismo período atrajeron 105,5 millones de dólares, repitiendo la dinámica positiva de los productos de Bitcoin. La mayor parte de los ingresos correspondió a ETHA de BlackRock, con 135,3 millones de dólares. Esto confirma que los inversores institucionales consideran a Ethereum como el segundo activo más importante después de Bitcoin.

Los criptofondos continúan mostrando fortaleza a pesar del sentimiento negativo en el mercado de valores, provocado por las tensiones geopolíticas. Esto indica que los activos digitales se están convirtiendo en un refugio alternativo para el capital.
El analista senior de Bloomberg, Eric Balchunas, estableció un paralelismo entre los ETF de Bitcoin y los ETF de oro, señalando que ambos instrumentos representan envoltorios para medios de almacenamiento de valor que no generan ingresos. Advierte que los picos de interés serán seguidos por fuertes caídas y un largo estancamiento, algo característico de este tipo de activos.
Adicionalmente, los datos de Glassnode muestran que los tenedores de Bitcoin han dejado de realizar pérdidas de forma masiva. En ciclos pasados, esta dinámica precedió en repetidas ocasiones al inicio de una tendencia alcista, lo que añade optimismo a medio plazo.
Opinión de expertos: La entrada sostenida en ETF, especialmente en medio de la incertidumbre macroeconómica, confirma la madurez del mercado. Sin embargo, los inversores deben estar preparados para la volatilidad: los paralelismos históricos con el oro muestran que, tras una fase de euforia, a menudo llega una corrección. El factor clave seguirá siendo la dinámica de las tasas de interés y la claridad regulatoria.