La Autoridad Nacional de Juegos de Azar de Francia (ANJ) ha decidido obligar a los proveedores de internet locales a bloquear el acceso a la plataforma de mercados de predicción descentralizados Polymarket. Desde el punto de vista de la legislación francesa, la actividad de servicios similares se equipara al juego ilegal.

Es importante señalar que el bloqueo geográfico de transacciones en la plataforma ya estaba vigente desde 2024, pero esto no detuvo a los usuarios franceses. Ellos evadían activamente las restricciones mediante VPN y otras herramientas. Según datos de analistas, en junio de este año, el sitio Polymarket fue visitado por más de 205 000 usuarios únicos desde Francia, lo que evidencia una alta demanda de este tipo de instrumentos financieros a pesar de la presión regulatoria.

El regulador también expresó su preocupación por el riesgo de manipulación de los resultados de los eventos sobre los que se realizan apuestas. Especial resonancia causó la investigación iniciada por la Fiscalía de París en mayo: las sospechas se refieren a la manipulación de sensores meteorológicos para obtener ventajas en las apuestas sobre fenómenos climáticos. Este es el primer caso en que un mercado de predicciones cripto se vincula directamente con un ciberdelito para asegurar ganancias.

Hasta la fecha, Polymarket ya está bloqueado en 36 jurisdicciones en todo el mundo, incluidos mercados importantes como Singapur, Polonia, Ucrania y Brasil. Esto configura una tendencia sólida: los reguladores consideran cada vez más las plataformas descentralizadas de apuestas como una amenaza para los monopolios nacionales de juego y la seguridad financiera.

Mi análisis: La decisión de Francia es una etapa lógica en la lucha global contra las plataformas de criptojuego sin licencia. Sin embargo, la efectividad de dichos bloqueos es cuestionable: los usuarios franceses ya han demostrado que están dispuestos a eludir las restricciones. Mientras Polymarket mantenga una arquitectura descentralizada y no exija KYC, es poco probable una erradicación completa del acceso a nivel de proveedores. La verdadera batalla se librará a nivel de flujos financieros y sanciones contra los desarrolladores de infraestructura.