El sector bancario ruso está al borde de un cambio tectónico. Según mis datos, las mayores instituciones financieras del país ya han completado la preparación de la infraestructura técnica para realizar liquidaciones transfronterizas en criptomonedas. Esto no es solo una prueba, es una preparación total para el combate.

El punto clave que quiero destacar: el mercado que apenas comenzará a formarse se convertirá de inmediato en un campo de feroz competencia. Todos los actores, desde los bancos sistémicamente importantes hasta los líderes regionales, se encuentran en la misma posición de partida. El pionero que ofrezca primero a los clientes un servicio funcional obtendrá una ventaja colosal. El resto tendrá que ponerse al día en condiciones que los expertos ya han denominado «océano rojo».

Sin embargo, la preparación técnica es solo la mitad del trabajo. La principal dificultad, como veo, no radica en el software o los protocolos blockchain, sino en la creación de la propia demanda. El mercado de liquidaciones transfronterizas en criptomonedas deberá crearse prácticamente desde cero, de manera similar a como se implementaron anteriormente los activos financieros digitales (AFD).

¿Quiénes serán los primeros clientes?

Los primeros en apreciar las nuevas oportunidades serán las empresas ya familiarizadas con las criptomonedas: mineros e importadores que operan con jurisdicciones donde los activos digitales son desde hace tiempo la norma. Para ellos, este es un paso natural. En cambio, el cliente corporativo «común» requerirá un profundo trabajo educativo. Los bancos tendrán que explicar los principios de fijación de precios, comparar las nuevas herramientas con las cartas de crédito tradicionales y las transferencias SWIFT. El rendimiento en las primeras etapas será bajo, y los costos de capacitación, altos.

Mi opinión experta: El mercado de liquidaciones en criptomonedas en Rusia es un juego de anticipación. Los bancos que no solo logren lanzar la tecnología, sino también «educar» eficazmente al mercado, ocuparán una posición dominante. La competencia será despiadada, pero será precisamente ella el motor para reducir las comisiones y mejorar la calidad de los servicios. Los clientes serán los que salgan ganando.