El indicador Coinbase Premium Index para bitcoin muestra una racha récord de valores negativos: 60 días consecutivos. Este es el peor registro absoluto en la historia de las observaciones, lo que señala un enfriamiento profundo del interés por parte de los inversores minoristas de EE. UU. Los datos de la plataforma Coinglass indican que la última vez que el índice estuvo por encima de la marca cero fue el 19 de mayo, y al 18 de julio se sitúa en -0,05%.

El récord anterior de duración en negativo se registró del 16 de enero al 24 de febrero y duró 40 días. Así, la racha actual ya supera en un 50% el récord anterior, lo que apunta a un debilitamiento estructural de la demanda a nivel bursátil.

El Coinbase Premium sirve tradicionalmente como barómetro del sentimiento de los traders minoristas estadounidenses. Cuanto más profunda es la zona negativa, menos atractivo parece el activo para esta categoría de participantes. Dado que el índice permanece por debajo de cero durante dos meses consecutivos, se puede hablar de un período prolongado de indiferencia o incluso decepción por parte del segmento minorista.

Al momento de redactar este análisis, bitcoin cotiza alrededor de $64,100, con un aumento del 1,5% en las últimas 24 horas. La primera criptomoneda ha recuperado parcialmente la caída provocada por el desplome del mercado bursátil, especialmente en el sector de semiconductores, el viernes. Sin embargo, el movimiento actual de precios aún no encuentra confirmación en la recuperación de la prima de Coinbase.

Cabe destacar que el interés institucional, por el contrario, muestra resiliencia: del 13 al 17 de julio, los ETF spot de bitcoin registraron una entrada neta de $75,5 millones, lo que marca la segunda semana positiva consecutiva. Esto crea un contraste interesante entre el comportamiento de los inversores minoristas e institucionales.

Mi análisis

La demanda minorista en EE. UU., medida a través del Coinbase Premium, sigue siendo anormalmente débil durante un período récord. Esto podría ser un presagio de una mayor consolidación o incluso una corrección, si los flujos institucionales no logran compensar este desequilibrio. Sin embargo, históricamente, estos períodos suelen preceder a movimientos bruscos; la cuestión es solo la dirección del desencadenante.