La semana pasada fue un ejemplo clásico de corrección macroeconómica y avance tecnológico. Bitcoin, que comenzó con una caída a $61,000 debido a la tensión geopolítica, logró recuperarse hasta $64,500, sumando aproximadamente un 1% en siete días. El motor clave fue la publicación del índice de precios al consumidor (IPC) en EE. UU.: el indicador subyacente, excluyendo alimentos y energía, fue del 2,6% anual frente a la previsión del 2,8%. La desaceleración de la inflación fue más fuerte de lo esperado, lo que impulsó los mercados al alza. Un catalizador adicional fue la retórica positiva del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, durante su comparecencia ante el Congreso. El máximo local se registró en $65,500 hacia la tarde del 15 de julio, tras lo cual el activo comenzó a consolidarse. Para el viernes 17 de julio, el mercado de criptomonedas, junto con el sector tradicional, cayó debido a la crisis de semiconductores, pero el fin de semana permitió recuperar las pérdidas.
Dinámica del mercado y ETF: segundo flujo verde
Los ETF spot de bitcoin atrajeron $75,5 millones netos entre el 13 y el 17 de julio, marcando la segunda semana «verde» consecutiva. Los fondos de Ethereum repitieron esta dinámica, recaudando $105,5 millones. Sin embargo, el índice de miedo y codicia, que subió a 28 puntos, aún se encuentra en la zona de miedo. Entre los 10 activos principales, Ethereum subió un 4%, hasta $1,850, mientras que HYPE perdió alrededor del 8%. La capitalización total del mercado es de $2,27 billones, con un dominio de bitcoin del 57% y una participación de Ethereum del 9,9%. Los inversores claramente están regresando a instrumentos de bajo riesgo, pero la cautela general persiste.
Frente político: CLARITY Act bajo fuego
Los senadores demócratas estadounidenses Chris Murphy, Jeff Merkley y Chris Van Hollen se opusieron a la versión actual de la CLARITY Act, exigiendo la inclusión de normas anticorrupción. Su principal argumento es que el proyecto de ley no elimina los conflictos de interés relacionados con el negocio de criptomonedas del presidente de EE. UU., Donald Trump, y su familia. Se propuso agregar disposiciones de la MEME Act o la End Crypto Corruption Act, que prohíben a los altos funcionarios y sus familiares poseer negocios de criptomonedas o obtener ganancias de ellos. Se espera que la propuesta sea considerada a partir del 20 de julio, y se necesitarán 60 votos para superar la barrera procesal. Esto genera una gran incertidumbre para todo el panorama regulatorio.
BIP-110: los mineros ignoraron el fork
En un período de dos semanas, ningún grupo de minería importante apoyó BIP-110. La tasa de aceptación se mantiene en torno al 1%, frente al 55% requerido. La iniciativa limita los datos no relacionados con pagos en las transacciones de bitcoin, incluidos OP_RETURN y parte de los scripts. El umbral de activación voluntaria expira a principios de agosto, y si no aparece apoyo, solo los nodos que decidan adoptarlas podrán aplicar las nuevas reglas. El fundador de Strategy, Michael Saylor, y el cofundador de Blockstream, Adam Back, criticaron la iniciativa. Paralelamente, el desarrollador bajo el seudónimo Leonidas presentó el cliente DOG Mode, que aumenta el límite de transacción de 400,000 a 3.9 millones de WU y reduce el «límite de polvo» a 1 satoshi, para simplificar el envío de Ordinals y Runes. La solución no requiere una votación mayoritaria; basta con un minero. Este es un claro ejemplo del conflicto entre «puristas» e «innovadores» en el ecosistema de bitcoin.
EthSystems: privacidad para institucionales
El equipo de privacidad de la Fundación Ethereum se escindió para formar la empresa comercial EthSystems. La startup se centra en soluciones blockchain para clientes institucionales utilizando pruebas de conocimiento cero (ZK-proofs), para que bancos y gestores de activos puedan realizar grandes transacciones en Ethereum ocultando los detalles de las posiciones y los datos de los clientes. El proyecto cuenta con el apoyo del cofundador de Ethereum, Joseph Lubin, así como de las empresas BitMine y SharpLink. El modelo de negocio se basa en consultoría paga y desarrollo de sistemas personalizados. Este es un paso importante hacia la adopción masiva de Ethereum en las finanzas tradicionales, donde la privacidad es un requisito clave.
Kimi K3: golpe a los semiconductores
La china Moonshot AI presentó el modelo Kimi K3 con 2.8 billones de parámetros, visión nativa y un contexto de 1 millón de tokens. La solución se basa en Kimi Delta Attention y Attention Residuals, mientras que Stable LatentMoE se encarga de la dispersión. En la clasificación general de benchmarks, Kimi K3 solo fue superado por los propietarios Claude Fable 5 y GPT 5.6 Sol. El modelo puede mantener largas sesiones de ingeniería, navegar por grandes repositorios y gestionar herramientas de terminal. Su lanzamiento provocó una venta masiva de acciones de fabricantes de chips: el 17 de julio, el índice taiwanés perdió más del 6%, el japonés un 4% y el Nasdaq cayó un 1.5%. Nvidia cedió temporalmente a Apple el título de la empresa más valiosa del mundo. Los inversores comparan la situación con el «efecto DeepSeek», cuando en enero de 2025 Nvidia perdió alrededor de $590 mil millones de capitalización en una sola sesión.
Mi opinión experta: El mercado está experimentando un ciclo clásico: los datos macroeconómicos marcan la pauta, pero los avances tecnológicos en IA introducen volatilidad en sectores relacionados. Kimi K3 no es solo un modelo más, sino una señal de que la carrera de la IA está entrando en un nuevo nivel, y esto podría cambiar la estructura de la demanda de chips. Para los inversores en criptomonedas, esto significa que la volatilidad en los mercados tradicionales se trasladará a las criptomonedas, creando tanto riesgos como oportunidades. Estén atentos a los datos macroeconómicos: siguen siendo el principal motor en las próximas semanas.