El cofundador de Ethereum, Vitalik Buterin, vuelve a demostrar su enfoque único hacia el desarrollo del ecosistema. En lugar de dedicarse a la promoción directa de ETH, ha creado un prototipo de cartelera anónima con moderación basada en pruebas de conocimiento cero (ZK-proofs). El propio Buterin bromeó diciendo que nuevamente elige proyectos secundarios curiosos en lugar de hacer marketing de la moneda nativa.

Cabe destacar que Buterin implementó esta idea al estilo del llamado vibe coding: describió la tarea en palabras simples, y la mayor parte del código fue escrita por herramientas de IA. El proyecto está desplegado en la blockchain Aztec, una plataforma centrada en la privacidad construida sobre la base criptográfica de Ethereum.

Regreso a la idea de privacidad

El concepto de un tablón de anuncios anónimo con moderación fue descrito por primera vez por Buterin en 2022 en un ensayo sobre pruebas de conocimiento cero. La idea es simple: cada usuario puede publicar mensajes de forma anónima, y los moderadores tienen el derecho de eliminar infracciones sin conocer la identidad de los autores. Esto no es solo un experimento, es parte de la filosofía más amplia de Buterin, quien regularmente vuelve al tema de la protección de la privacidad.

A principios de mes, advirtió que la iniciativa Chat Control, reactivada en la UE, amenaza la ciberseguridad cotidiana al obligar a revisar las comunicaciones personales en busca de contenido prohibido. Buterin está convencido de que las herramientas de privacidad deben protegerse con más fuerza, ya que su debilitamiento resultaría en una pérdida de seguridad. Su hoja de ruta Lean Ethereum también se basa en principios criptográficos similares.

Cómo funciona la cartelera

En el repositorio aztec_experiments de GitHub hay tres prototipos funcionales: un contrato de token, un oráculo para votación y la propia cartelera. La cartelera se apoya en "nulificadores" criptográficos basados en la función hash poseidon2. Estos confirman el derecho del usuario a publicar y, al mismo tiempo, bloquean publicaciones repetidas sin revelar al autor.

Antes de enviar datos a la blockchain, una función privada verifica con el contrato de token asociado si el usuario tiene permiso para escribir. Buterin detalló todo el proceso en la primera publicación del hilo. El término vibe coding fue popularizado anteriormente por Andrej Karpathy, quien recientemente se unió a Anthropic.

Arquitectura de la cartelera en Aztec
Arquitectura de la cartelera en Aztec.

El estilo habitual de Buterin

En la versión demo de la cartelera apareció una publicación humorística: el autor preguntaba por qué Buterin se entusiasma con ideas curiosas en lugar de desarrollar su propia moneda. Hay un patrón en estas bromas. En 2026, Vitalik dedicó casi todo su tiempo a proyectos externos, alejados del rumbo de desarrollo de Ethereum. Entre ellos, una tarea de reconocimiento de autoría anónima que finalmente resolvieron investigadores independientes, y los primeros capítulos de una novela sobre gobernanza descentralizada.

Este año, el precio de Ethereum está notablemente por debajo de los picos del ciclo anterior, y Wall Street discute con mucho más entusiasmo las perspectivas alcistas de ETH que las ideas secundarias del cofundador. A Vitalik esto parece no preocuparle: le interesan más los experimentos criptográficos que el apoyo público a Ethereum.

Buterin ha admitido que algún día podría publicar una novela de fantasía bajo un seudónimo: la misma criptografía demostraría que el libro fue escrito por él, pero nadie sabría su nombre. Queda por ver si la cartelera seguirá siendo solo un prototipo. A juzgar por el historial de cambios en GitHub, Buterin continúa experimentando con la misma intensidad.

Mi opinión experta: Este proyecto no es solo un pasatiempo. Buterin demuestra una vez más que la investigación fundamental en ZK-proofs y privacidad es su prioridad. Para la salud a largo plazo de Ethereum, estos experimentos podrían ser más importantes que las campañas de marketing a corto plazo. El mercado puede no notarlo, pero son precisamente estos proyectos "secundarios" los que a menudo se convierten en la base del próximo gran salto tecnológico.