La industria de las criptomonedas no tiene intención de frenar su impulso en la lucha política. Los comités de acción política (PAC) vinculados a Fairshake acaban de revelar un nuevo paquete de gastos por valor de 1,5 millones de dólares, destinado a apoyar a cuatro candidatos en distritos clave de Florida, Alaska y Wyoming. Esta es una prueba directa de que la industria está rediseñando estratégicamente el mapa de influencia en el Congreso, apostando por actores leales.

Según los informes de la Comisión Federal Electoral, la estructura Defend American Jobs destinó más de 500 000 dólares a la campaña de Nick Begich en el único distrito de Alaska en la Cámara de Representantes. Cantidades similares se destinaron al apoyo de la republicana Sydney Gruters en el distrito 16 de Florida y de Harriet Hageman en Wyoming. Por su parte, Protect Progress dirigió más de 50 000 dólares a la reelección de Lois Frankel en el distrito 23 de Florida.

Llama la atención el hecho de que casi todos los protegidos de los cripto-PAC votaron anteriormente en el Congreso a favor de los proyectos de ley clave para la industria, la GENIUS Act y la CLARITY Act. Esto no es una casualidad, sino una señal clara: el dinero solo va para aquellos que están dispuestos a consolidar legislativamente los intereses de los activos digitales.

La revelación de estos gastos se produjo en medio del sonado fracaso en Míchigan, donde el actual congresista demócrata Shri Thanedar perdió en las primarias del distrito 13, a pesar de los más de 2 millones de dólares que Protect Progress invirtió en su apoyo mediático. La victoria fue para el representante estatal Donovan McKinney, lo que supuso una llamada de atención para los estrategas de la industria.

En general, en el ciclo electoral de 2024, Fairshake y los PAC afines gastaron en conjunto más de 170 millones de dólares en las contiendas por la Cámara de Representantes y el Senado. Las inyecciones actuales son solo la primera etapa de preparación para los próximos ciclos, donde el cabildeo cripto tiene claramente la intención de fortalecer sus posiciones.

Mi comentario: El fracaso en Míchigan demostró que incluso los grandes presupuestos no garantizan la victoria si el candidato no resuena con el electorado local. Sin embargo, la industria aprende rápido: la reorientación hacia estados con una dinámica más predecible es un paso pragmático que podría dar frutos abundantes a largo plazo.