Los bloqueos de cuentas y transferencias relacionados con criptomonedas se han convertido en una rutina para el mercado ruso. Pero detrás de esto no hay una mala voluntad de los bancos, sino una estructura rígida de la legislación que, a partir del 1 de septiembre de 2026, cambiará las reglas del juego.
Muchos creen erróneamente que las entidades de crédito se dividen en «amigables» y «hostiles» hacia los activos digitales. Sin embargo, en la práctica, lo que decide no son las preferencias, sino los requisitos de la Ley Federal 115 y la Ley Federal 161. El banco está obligado a controlar las operaciones, solicitar documentos e incluso congelar transferencias ante la más mínima sospecha. Desde 2025 se ha añadido la Ley Federal 369, que amenaza al banco con responsabilidad financiera por dejar pasar operaciones fraudulentas. El resultado es una paradoja: para no pagar de su propio bolsillo, los bancos bloquean cientos de transacciones sospechosas en lugar de analizar cada una por separado.
¿Qué desencadena exactamente el bloqueo?
Las transferencias de criptomonedas se ven afectadas por el «triángulo»: cuando el vendedor de activos recibe en su tarjeta dinero de una víctima de estafa. Los principales marcadores de riesgo que veo en mi práctica incluyen:
- un aumento brusco de los volúmenes y transferencias frecuentes de diferentes personas;
- fraccionamiento de montos y operaciones de tránsito;
- discrepancia entre las transacciones y el perfil del cliente;
- falta de sentido económico y operaciones a través de P2P;
- imposibilidad de confirmar el origen de los fondos;
- formulaciones directas en el concepto de pago como «USDT» o «intercambio».
La conclusión principal: la «lealtad» del banco es un criterio extremadamente inestable. Hoy la operación pasa, mañana el modelo de riesgo cambia y el cliente recibe una solicitud de documentos o un bloqueo. Muchos bancos, según tengo entendido, rechazan el servicio incluso con extractos notariales de corredores, por temor a reclamaciones del regulador.
Qué cambiará a partir del 1 de septiembre de 2026
La situación cambia radicalmente con la ley «Sobre monedas digitales», aprobada el 21 de julio. A partir del 1 de septiembre de 2026, las operaciones con criptomonedas solo serán posibles a través de intermediarios regulados: bolsas, corredores, sociedades gestoras y casas de cambio incluidas en el registro del Banco de Rusia. Para los inversores no cualificados se establece un límite de unos 300 mil rublos al año a través de un solo intermediario, y solo estarán disponibles los activos más líquidos: bitcoin, Ethereum y USDT. Tras el período transitorio, hasta el 1 de julio de 2027, los bancos estarán obligados a rechazar operaciones fuera de este marco.
También se impondrán requisitos específicos a las casas de cambio: actividad a partir de dos operaciones al mes por un monto superior a 3,5 millones de rublos, capital propio desde 15 millones, almacenamiento de datos en territorio ruso y una norma sin precedentes: la obligación de compensar al cliente el valor de los activos robados.
Conclusiones y estrategia
No existe una «criptolealtad» en los bancos rusos; solo hay diferentes profundidades de scoring antilavado. Los bloqueos no desaparecerán, pero en el marco legal se volverán predecibles. Los esquemas P2P grises, por el contrario, enfrentarán un endurecimiento. Los grandes actores —Alfa-Bank, T-Bank, VTB y Sber— ya han anunciado sus propios servicios cripto. Por eso mi consejo: no busques un banco que «no haga preguntas», sino construye un modelo de trabajo transparente. Conserva los comprobantes de las operaciones, no fracciones los montos, no aceptes pagos de terceros y evita marcadores cripto en el concepto de pago. Hasta septiembre, vale la pena seguir de cerca la formación del registro del Banco Central y la aparición de los primeros servicios con licencia, ya que allí se concentrará toda la liquidez futura del mercado.