Multas por criptopublicidad en Rusia: hasta 1 millón de rublos y triple supervisión
El mercado ruso de activos digitales entra en una nueva fase de regulación, y uno de los aspectos más sensibles es la publicidad. Desde el otoño de este año, las empresas que violen las normas de promoción de servicios de criptomonedas se enfrentan a multas de 100 mil a 1 millón de rublos. Además, las funciones de supervisión se distribuyen entre tres organismos clave: el FAS, Roskomnadzor y el Banco de Rusia. Analicemos cómo funcionará este sistema en la práctica.
Mecánica de sanciones: desde tarifas básicas hasta medidas estrictas
La multa publicitaria básica para personas jurídicas según la parte 1 del artículo 14.3 del Código de Infracciones Administrativas es de 100 a 500 mil rublos. Esta es la responsabilidad clásica por publicidad inapropiada. Sin embargo, para los envíos sin consentimiento de los destinatarios se prevé un delito separado y más severo, donde el límite superior alcanza 1 millón de rublos.
Se ha establecido un circuito de responsabilidad separado para las infracciones relacionadas con el etiquetado de publicidad en internet (ERID) y la transmisión de sus datos. Esto lo gestiona Roskomnadzor, y las multas para las empresas aquí también llegan hasta 500 mil rublos. Si el infractor resulta ser un intercambiador regulado o un depositario digital, se añade además la supervisión del Banco de Rusia.
Cómo se detectan y sancionan las infracciones: algoritmo paso a paso
El proceso comienza con una señal externa. Por ejemplo, un intercambiador coloca en su sitio web un banner grande que dice «USDT al mejor tipo de cambio. Cambio en dos minutos. Comprar ahora». Un usuario, competidor u otra persona puede presentar una queja, y el FAS también tiene derecho a detectar indicios de infracción por su cuenta. Para quejas sobre publicidad en internet, el organismo antimonopolio recomienda capturar una captura de pantalla completa de la página, la dirección del sitio y la fecha.
Luego, el organismo evalúa los materiales y, si hay motivos, inicia un caso por violación de la legislación publicitaria. La comisión del FAS examina el caso y, si la publicidad se considera inapropiada, emite una decisión y, si es necesario, una orden para cesar la infracción o modificar la publicidad. Después, se resuelve por separado la cuestión de la responsabilidad administrativa según el Código de Infracciones Administrativas y se emite una resolución de multa. Es notable que el FAS no necesite acudir a los tribunales para imponer la multa; la empresa puede apelar posteriormente la decisión, la orden y la resolución.
Esta secuencia muestra que la detección de infracciones suele comenzar con una señal externa o una verificación independiente. La prueba clave es el material publicitario registrado con formulaciones específicas.
Nueva filosofía de regulación
A partir del 1 de septiembre, cambia la propia filosofía de regulación de la publicidad en el mercado de criptomonedas. En 2024, el estado primero prohibió anunciar un mercado prácticamente no regulado. Ahora, en 2026, este mercado ha comenzado a institucionalizarse: han aparecido organizadores legales de circulación y, junto con ellos, la posibilidad de anunciar sus actividades.
La fórmula principal es simple: las criptomonedas no se pueden anunciar, pero la infraestructura de criptomonedas y el servicio regulado ahora sí se pueden. Este es uno de los cambios más prácticos de la nueva regulación. Por primera vez, el mercado tiene la oportunidad de decirle al cliente de manera completamente legal «ofrecemos servicios de intercambio» o «realizamos contabilidad digital».
Sin embargo, el período de transición añade incertidumbre al mercado. Las nuevas reglas publicitarias ya están en vigor, pero el registro del Banco Central, que otorga el derecho a usarlas en su totalidad, apenas se está formando. Hasta el 1 de julio de 2027, muchos intercambiadores actuales permanecen fuera del nuevo régimen publicitario. En los próximos meses, los participantes del mercado tendrán que equilibrar entre el modelo de trabajo anterior y los nuevos requisitos.
Mi opinión: La cautela en las formulaciones y la integridad de las divulgaciones obligatorias se convierten en la principal protección contra las reclamaciones de los reguladores. Las empresas que planean promocionar sus servicios deberían revisar ya sus creatividades publicitarias y su base legal para no caer bajo sanciones durante el período de transición. Esto no es solo una formalidad burocrática, sino una cuestión de supervivencia en el mercado en un contexto de endurecimiento de las reglas.