La semana pasada fue significativa para la tesorería corporativa de Strategy: la empresa suspendió por completo sus operaciones con bitcoin, centrándose en fortalecer su liquidez en moneda fiduciaria. Según mi análisis de los informes, el emisor vendió 3,46 millones de acciones ordinarias de MSTR por un valor de 333,7 millones de dólares, pero ninguno de esos dólares se convirtió en oro digital.
En su lugar, Strategy destinó 149,1 millones de dólares de la colocación de valores a aumentar su reserva en dólares, que ahora alcanza la impresionante cifra de 4.800 millones de dólares. El resto de los fondos se distribuyó de forma selectiva: 52,4 millones de dólares se destinaron a pagos de dividendos de las acciones preferentes STRC, y 132,2 millones de dólares a la recompra de estos mismos títulos. Esta estructura de transacciones señala claramente un cambio de prioridades: la empresa no solo cubre riesgos, sino que también gestiona activamente el capital para mantener el valor de sus instrumentos en el mercado.
El punto clave es que la reserva de bitcoin permaneció intacta: el balance sigue mostrando 840.447 BTC. El precio medio de adquisición del activo se sitúa en 75.385 dólares, lo que, con las cotizaciones actuales del mercado, genera una pérdida "en papel" de aproximadamente 10.000 millones de dólares. Es una cifra considerable, pero refleja únicamente la volatilidad, no una debilidad fundamental de la posición, ya que la empresa ha optado conscientemente por una estrategia de tenencia a largo plazo.
En mi opinión, la pausa en las compras no es un abandono de la estrategia de bitcoin, sino una maniobra táctica. Al aumentar su colchón fiduciario hasta los 4.800 millones de dólares, Strategy prepara el terreno para una entrada más agresiva en el mercado a un precio favorable o para protegerse de las demandas de margen. La pérdida actual de 10.000 millones de dólares parece intimidante, pero con un precio medio de 75.000 dólares, la empresa conserva un margen de seguridad, y cualquier retroceso a niveles superiores a los 80.000 dólares devolvería inmediatamente la reserva a la zona de rentabilidad. Sigo de cerca la evolución de los acontecimientos: es un caso clásico de gestión de liquidez en un entorno de alta incertidumbre.