El regulador estadounidense ha vuelto a sacudir la industria de las criptomonedas al presentar un ambicioso proyecto llamado Regulation Crypto Assets. Esta iniciativa, dada a conocer el martes, propone un mecanismo claro y legal para la venta de tokens a inversores en EE. UU., al tiempo que establece criterios formales para que los activos digitales queden fuera de la jurisdicción de las leyes de valores. En esencia, el regulador intenta crear unas «reglas del juego» predecibles que el mercado llevaba años esperando.
¿Qué propone el nuevo reglamento?
El proyecto contempla dos niveles de exención de registro. El primero, una opción simplificada, permite recaudar hasta $5 millones en un período de cuatro años. El segundo, de mayor alcance, abre la posibilidad de reunir hasta $75 millones en cualquier período de 12 meses. En ambos casos, los emisores están obligados a proporcionar a los inversores descripciones simples y claras de la esencia del proyecto. Para las colocaciones de mayor tamaño, se añade el requisito de publicar estados financieros y presentar informes periódicamente. Es destacable que la regulación federal tendrá prioridad sobre las normas de los estados individuales, lo que elimina una parte significativa de las barreras burocráticas.
Esta estructura evoca directamente la era de las ICO, cuando los proyectos recaudaban miles de millones de dólares mediante ventas públicas. Sin embargo, ahora, a diferencia de aquel período caótico, los montos máximos y los requisitos de transparencia están fijados de antemano, lo que debería proteger a los inversores de esquemas abiertamente fraudulentos.
La iniciativa complementa lógicamente la clasificación conjunta de tokens publicada anteriormente por la SEC y la CFTC. En ella se explica en detalle cómo un criptoactivo que no es un valor puede pasar a la categoría de contrato de inversión y, por tanto, quedar sujeto a la ley. Los comentarios públicos sobre el nuevo proyecto se aceptarán durante 60 días.
La cuestión que hizo famoso a XRP recibe una respuesta por escrito
La cuestión clave que estuvo en el centro del litigio de años entre la SEC y Ripple finalmente ha recibido un marco normativo. Recordemos que en 2020 el regulador presentó una demanda alegando que las ventas de XRP violaban los requisitos de registro. En 2023, la jueza Analisa Torres emitió una decisión histórica: el token XRP en sí no es un valor, aunque ciertas transacciones institucionales fueron declaradas infractoras de la ley. El caso se cerró definitivamente en agosto de 2025.
Esta decisión creó una situación paradójica: el token solo podía obtener la exención del estatus de valor a través de los tribunales, pero no existía un algoritmo claro para ello fuera del sistema judicial. El nuevo «puerto seguro» ofrece el mecanismo que faltaba. Según el proyecto, si el equipo del proyecto completa o cesa oficialmente el trabajo de gestión declarado para los compradores, el activo deja de estar sujeto a la definición de contrato de inversión.
El mercado, sin embargo, reaccionó con cautela. XRP continúa cotizando cerca del nivel de $1, mostrando cambios mínimos en el día. La capitalización del token ronda los $62,7 mil millones, lo que lo mantiene en el sexto puesto del ranking general. No obstante, el precio sigue lejos de su máximo histórico de $3,65, registrado en julio de 2025.
Ahora toda la atención se centra en la fase de recopilación de comentarios y la posterior revisión en el Congreso, donde ya espera votación en el Senado el proyecto de ley CLARITY Act. Serán las condiciones finales del «refugio» las que resulten determinantes para los emisores que han lanzado tokens fuera de EE. UU.: de ellas dependerá si las ventas regresan al mercado estadounidense.
Mi análisis: Esto es, sin duda, un paso adelante, pero no una revolución. La SEC intenta equilibrar la protección de los inversores con el estímulo a la innovación; sin embargo, los límites propuestos de $75 millones podrían resultar insuficientes para proyectos de gran envergadura. Además, el destino final de la iniciativa dependerá de la voluntad política en el Congreso, lo que introduce una incertidumbre considerable. Los inversores deberían interpretar esta noticia como una señal positiva, pero no como un desencadenante para compras inmediatas.