La Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC) presentó esta semana el tan esperado proyecto de norma regulatoria «Regulation Crypto Assets». Esta iniciativa, en mi opinión, es uno de los intentos más significativos del regulador por crear un mecanismo formalizado y predecible para los tokens que inicialmente se vendieron como contratos de inversión, pero que posteriormente adquirieron características de redes descentralizadas.

La cuestión clave que durante años ha atormentado al mercado y que se convirtió en el tema central del famoso litigio con Ripple, finalmente recibe una respuesta por escrito. Se trata de cómo un proyecto puede «salir» legalmente de la jurisdicción de la ley de valores sin esperar años de batallas judiciales.

Qué propone el nuevo proyecto de la SEC

La estructura desarrollada contempla dos vías claras para los emisores que deseen captar capital sin un registro completo según las reglas tradicionales:

  • Opción simplificada — permite captar hasta $5 millones en total durante cuatro años, con requisitos mínimos de presentación de informes.
  • Opción ampliada — abre el acceso a la captación de hasta $75 millones en cualquier período de 12 meses, pero impone obligaciones más estrictas de divulgación de información y publicación de estados financieros.

Es importante señalar que ambas vías obligan a los emisores a proporcionar a los inversores descripciones simples y claras de la esencia del proyecto. El estatus federal de esta norma elimina automáticamente la necesidad de cumplir con los requisitos contradictorios de los estados individuales para las ofertas primarias y ciertas operaciones secundarias, lo que elimina una de las principales barreras para los negocios.

Por su arquitectura, esta iniciativa recuerda la era de las ofertas iniciales de tokens (ICO), que terminó en 2018-2019 tras las duras acciones de los reguladores. Sin embargo, ahora vemos una diferencia importante: en lugar de una prohibición total, la SEC propone un marco estructurado con límites predefinidos y requisitos de transparencia. Es un movimiento consciente desde la política de «regular mediante la aplicación de la ley» hacia la creación de un entorno normativo funcional.

El legado del caso Ripple y el nuevo «refugio»

Recordemos que la demanda de la SEC contra Ripple en 2020 condujo a la histórica decisión de la jueza Analisa Torres en 2023: el token XRP en sí no es un valor, pero las ventas institucionales fueron consideradas una violación de la ley. El caso concluyó definitivamente en agosto de 2025, pero dejó un vacío conceptual: no existía un algoritmo claro para sacar un activo de la jurisdicción de la ley de valores sin intervención judicial.

El nuevo proyecto de la SEC es precisamente ese mecanismo que faltaba. Según la propuesta, si el equipo del proyecto completa o cesa permanentemente la actividad de gestión declarada para los tenedores de tokens, el activo deja de estar sujeto a la definición de contrato de inversión. Esto crea un «refugio seguro» formal para los emisores que han descentralizado sus redes.

«De acuerdo con las aclaraciones anteriores de la comisión, la propuesta actual también contempla proporcionar un refugio para el emisor que haya completado o cesado permanentemente todas las acciones de gestión clave que declaró o prometió en el marco del contrato de inversión», se destaca en la declaración oficial del presidente de la SEC, Paul S. Atkins.

La reacción del mercado a la noticia fue moderada: XRP continúa cotizando cerca del nivel de $1, mostrando una volatilidad mínima en las últimas 24 horas. La capitalización del token es de aproximadamente $62,7 mil millones, lo que lo mantiene en la sexta posición en la clasificación general. El precio sigue lejos del máximo histórico de $3,65, registrado en julio de 2025.

Actualmente, la atención principal del mercado se centra en el período de 60 días de consulta pública y la posterior revisión en el Congreso, donde paralelamente espera votación en el Senado el proyecto de ley CLARITY Act, que define la estructura del mercado de activos digitales. Las condiciones finales del «refugio» serán un factor decisivo para los emisores que emitieron tokens fuera de EE. UU. y ahora evalúan la posibilidad de regresar al mercado estadounidense.

Mi análisis: Este paso de la SEC es esperado, pero solo es la primera etapa. La estructura propuesta ciertamente reduce la incertidumbre legal, sin embargo, el éxito de la iniciativa dependerá de cuán flexibles resulten los criterios finales de «descentralización» y cómo se relacionen con las iniciativas legislativas paralelas. Para los inversores es una señal positiva, pero no un motivo de euforia: la implementación llevará varios meses más.