Los legisladores rusos preparan un cambio radical en las reglas del juego para el mercado de la inteligencia artificial. El nuevo proyecto de ley, presentado en la Duma Estatal, propone trasladar la responsabilidad del etiquetado de contenido de IA de los usuarios finales a las propias redes neuronales y a las plataformas que brindan acceso a ellas.
La esencia de la nueva iniciativa
Según la propuesta, la obligación de marcar los materiales creados con IA recaerá en la «persona que brinde la posibilidad de utilizar grandes modelos fundamentales». Esto cambia radicalmente la lógica de la regulación actual. La ley de apoyo a las tecnologías de IA aprobada a finales de julio contenía solo una norma flexible: los propietarios de los modelos debían ofrecer al usuario la posibilidad de marcar el contenido generado, pero exclusivamente de forma voluntaria.
La nueva iniciativa convierte esta opción en un procedimiento estrictamente obligatorio. Los autores del proyecto de ley insisten en que la medida es necesaria para proteger a los ciudadanos de la desinformación y los deepfakes, que cada vez se infiltran más no solo en el segmento del entretenimiento, sino también en actividades ilícitas.
Experiencia mundial y realidades rusas
El referente para Rusia es el modelo chino de etiquetado de dos niveles. En la República Popular China ya existe un sistema que incluye marcas visuales o sonoras explícitas para las personas e implícitas, integradas en los metadatos del archivo. Sin embargo, trasladar esta experiencia al terreno ruso genera interrogantes en el sector empresarial.
El problema clave es la redacción sobre el contenido «modificado con el uso de IA». Los juristas señalan la ambigüedad: si la norma abarcará materiales completamente generados o también las ediciones habituales con las que los creadores facilitan su trabajo. Esta incertidumbre legal ya está generando disputas, especialmente en el ámbito del comercio electrónico, donde las discrepancias entre la imagen de un producto generada por IA y la compra real se interpretan como una violación de los derechos del consumidor.
Riesgo de «mercado gris»
Los actores del mercado advierten sobre un grave desequilibrio. Las redes neuronales nacionales quedarán sujetas a una regulación estricta, mientras que las plataformas extranjeras podrían simplemente ignorar los requisitos. Según estimaciones de expertos, esto creará un «mercado gris»: los autores en servicios rusos colocarán las marcas, mientras que los usuarios de plataformas extranjeras no lo harán. Obligar a estos últimos a cumplir las normas es prácticamente imposible.
Además, las empresas ya han integrado profundamente la IA en sus procesos. Las redes neuronales se utilizan en todas partes, desde la optimización de marketplaces hasta la generación de conceptos creativos, donde el resultado a menudo supera al humano en imprevisibilidad.
Mi visión de la situación
La iniciativa es lógica desde el punto de vista de la protección del consumidor, pero técnicamente se adelanta a su tiempo. Como he señalado en repetidas ocasiones en mis análisis, preservar de manera garantizada una etiqueta legible por máquina tras manipulaciones posteriores del archivo es una tarea que la comunidad internacional aún no ha resuelto. Sin estándares claros y coordinación internacional, la ley corre el riesgo de convertirse en un instrumento de aplicación selectiva, afectando en primer lugar a los desarrolladores nacionales. La transparencia del origen del contenido es una tendencia que fortalecerá la confianza en las marcas, pero solo si las reglas son igualmente obligatorias para todos los actores del mercado.