El panorama financiero de Estados Unidos está al borde de un cambio tectónico, y quienes no logren adaptarse corren el riesgo de desaparecer. Se trata de los pagos basados en blockchain, que los grandes gigantes bancarios ya consideran como una herramienta estratégica para expandirse a costa de sus competidores medianos y pequeños. Esta conclusión surge del análisis de las declaraciones de Scott Shay, fundador del quebrado Signature Bank y creador de la red de pagos Signet.
En mi opinión, la situación es mucho más grave de lo que parece a primera vista. Shay, quien personalmente atravesó el colapso del banco debido al pánico de los depositantes, subraya que las grandes instituciones financieras finalmente han comprendido el potencial comercial de los registros distribuidos. Están implementando activamente infraestructura para transferencias transfronterizas instantáneas, liquidaciones 24/7 y reducción de costos operativos. Mientras tanto, los bancos regionales y pequeños, que tradicionalmente dependían de lentas y costosas redes corresponsales, quedan en la retaguardia.
¿Por qué los bancos pequeños están condenados?
El problema no es la falta de tecnología, sino la inercia del pensamiento. Muchas pequeñas entidades crediticias todavía perciben el blockchain como algo exótico, asociado a criptomonedas volátiles, y no como un protocolo de pago confiable. Esto es un error estratégico. Los grandes actores, como JPMorgan con su JPM Coin o Citibank con sus propios desarrollos, ya ofrecen a clientes corporativos liquidaciones en tiempo real. Una vez que esta práctica se vuelva masiva, los bancos pequeños perderán su ventaja clave: la base de clientes locales, que será captada por competidores más tecnológicos.
Shay señala acertadamente que Signet, lanzada ya en 2018, demostró la viabilidad del modelo de pagos instantáneos en blockchain. Pero su trágico destino —el banco fue cerrado por los reguladores en marzo de 2023— muestra que incluso los pioneros son vulnerables ante riesgos sistémicos. No obstante, la tecnología no ha desaparecido, y ahora la aprovecharán aquellos con más recursos para escalarla.
Mi pronóstico: en los próximos 2-3 años seremos testigos de una ola de consolidación en el sector bancario estadounidense. Los bancos pequeños serán absorbidos o se convertirán en estructuras de nicho que atiendan segmentos específicos donde la velocidad de liquidación no sea crítica. Para la industria cripto, esto es una señal doble: por un lado, la legitimación del blockchain en las finanzas tradicionales se acelerará; por otro, las redes de pago independientes, como Signet, podrían ser desplazadas por soluciones corporativas.
Mi opinión experta: El mercado se dirige hacia una oligopolio, donde el control de la infraestructura de pagos se convertirá en el principal activo. Los bancos pequeños no deberían intentar alcanzar a los gigantes, sino buscar alianzas con protocolos cripto para preservar su autonomía; de lo contrario, su destino está sellado.