La directora financiera de OpenAI, Sarah Friar, ha marcado un objetivo claro: la salida al mercado de valores está prevista para 2027. No obstante, destacó que el debut podría producirse antes si la dinámica de crecimiento de la compañía mantiene el ritmo actual. Esta declaración, realizada durante una asamblea general, se ha convertido en la señal más concreta sobre las intenciones del laboratorio de IA en los últimos tiempos.
Pausa estratégica: ¿por qué 2027?
Han pasado ya más de dos meses desde que se presentó la solicitud confidencial S-1 ante la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC). Sin embargo, como explicó Friar, la colocación de acciones no es el objetivo final, sino solo una de las herramientas para captar capital. Según sus palabras, la impresionante ronda de financiación de $122 mil millones, cerrada en primavera, otorga a la empresa la flexibilidad suficiente para no apresurarse en su salida a bolsa.
«La OPI no es una meta, sino un hito, simplemente una nueva ronda de captación de fondos. En marzo recaudamos $122 mil millones, lo que nos da flexibilidad», señaló Friar.
Cabe destacar que la valoración post-inversión actual de OpenAI es de $852 mil millones, lo que la convierte en uno de los actores privados más caros del mercado. La falta de prisa aquí parece totalmente racional: cuanto más tiempo permanezca la empresa como privada, más tiempo tendrá para fortalecer sus indicadores financieros y aumentar su valoración antes de un posible listado.
Carrera competitiva: Anthropic pisa los talones
La situación se intensifica: el principal competidor de OpenAI, la empresa Anthropic, también ha presentado una solicitud confidencial y ya ha mantenido las primeras reuniones con posibles inversores. Ante una posible salida a bolsa ya en otoño, se debate una valoración de $2 billones. Friar, sin embargo, instó a sus colegas a no entrar en pánico si Anthropic revela primero los detalles de su solicitud.
«Es muy posible que revelen los detalles de la solicitud en las próximas semanas y se conviertan en una empresa pública ya en septiembre. Eso es normal, nosotros marcamos nuestro propio ritmo», añadió.
La brecha de ingresos entre ambas empresas sigue siendo significativa. Anthropic reportó ingresos preliminares de $11,5 mil millones para el segundo trimestre, y para finales de julio su ritmo anualizado de ingresos (annualized run rate) alcanzó los $65 mil millones. En comparación, OpenAI ganó $6,7 mil millones en el mismo período, un 18% más que en el primer trimestre, y su run rate anual superó recientemente los $40 mil millones.
La dinámica interna de OpenAI es impresionante: desde el inicio del trimestre, los ingresos han crecido un 35% y los ingresos de clientes corporativos un 50%. Los servicios de la empresa para programación y trabajo son utilizados semanalmente por 20 millones de personas. Sin embargo, no faltan las pérdidas de personal: la compañía ha visto partir a la directora de ingresos Denise Dresser, a Brad Lightcap y al jefe de producto Fidji Simo.
Mi opinión: La decisión de OpenAI de no forzar la OPI parece estratégicamente acertada. El mercado de IA está sobrecalentado por las expectativas, y salir a bolsa con la valoración actual de $852 mil millones podría no reflejar el verdadero potencial de la empresa. No obstante, retrasar el listado también conlleva riesgos: si Anthropic se convierte primero en pública y muestra sólidos resultados financieros, podría redistribuir el interés de los inversores. La carrera por el capital apenas comienza, y 2027 podría ser un año decisivo para toda la industria.