En la antesala de una de las colocaciones más esperadas en el sector tecnológico, la empresa Anthropic prepara los documentos para su oferta pública inicial (IPO), y en ellos se destacará de manera especial un factor que normalmente no domina los prospectos de los emisores: se trata del crecimiento de la desconfianza pública hacia la inteligencia artificial y la infraestructura necesaria para su funcionamiento. Esto no es una simple formalidad, sino una señal de que incluso los líderes de la industria comienzan a considerar el sentimiento social como un riesgo comercial material.
Riesgos que no se pueden ignorar
Según mi análisis, en la sección de factores de riesgo, Anthropic tiene la intención de reflejar el aumento de la «resistencia pública» a la construcción de nuevos centros de datos. Este es un paso lógico: las empresas están obligadas a advertir a los inversores sobre amenazas potenciales, pero aquí vemos algo más. Los retrasos en la construcción de infraestructura computacional afectan directamente la capacidad de escalar los modelos de IA y, por lo tanto, los ingresos. El director financiero, Krishna Rao, ya ha mantenido una serie de reuniones con banqueros e inversores en San Francisco, donde se discutieron no solo las presiones competitivas de los modelos abiertos, sino también los riesgos de margen asociados con los costos operativos.
Es revelador que la cuestión del acceso a la capacidad computacional se esté volviendo fundamental. La tasa de ingresos anualizada (run rate) de Anthropic superó los $65 mil millones en julio, aproximadamente $25 mil millones más que OpenAI. El mercado extrabursátil ya valora a la empresa en casi $1 billón, y los inversores esperan que después de salir a bolsa, la capitalización pueda alcanzar los $2 billones. Estas cifras convierten la IPO de Anthropic en un posible récord, capaz de superar incluso la colocación de SpaceX.
Cifras que cambian el panorama
Mis datos confirman que las preocupaciones no son infundadas. Una encuesta de Gallup realizada en marzo mostró que 7 de cada 10 estadounidenses se oponen a la ubicación de centros de datos de IA cerca de sus hogares, y el 48% está categóricamente en contra. Una investigación más reciente de Heatmap Pro (agosto, muestra de 2045 votantes registrados) registra un aumento de los opositores al 75%, cuando un año antes eran solo el 42%. Este es un crecimiento explosivo de la tensión social.
Un factor adicional es el miedo por los puestos de trabajo. Pew Research descubrió que el 71% de los adultos estadounidenses esperan una reducción del empleo debido a la IA en los próximos 20 años; en 2024, esa cifra era del 64%. Los políticos ya están reaccionando: el gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, firmó una orden que endurece los requisitos para la construcción de centros de datos, y la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, anunció una moratoria sobre la emisión de permisos para nuevos grandes proyectos.
Mi veredicto: Anthropic demuestra madurez al reconocer estos riesgos antes de que se vuelvan críticos. Sin embargo, para los inversores esto es una señal doble: por un lado, la transparencia reduce la incertidumbre; por otro, subraya que incluso con ingresos de $65 mil millones, la empresa es vulnerable a la voluntad de los votantes y las autoridades locales. A largo plazo, será la licencia social, y no solo la superioridad tecnológica, la que determine quién gana la carrera de la IA.