Anthropic se prepara para su salida a bolsa: la desconfianza pública hacia la IA y los centros de datos señalada como el principal riesgo
En la antesala de una de las colocaciones primarias más esperadas en el sector tecnológico, Anthropic incluye en su prospecto una sección de riesgos sin precedentes. No se trata de métricas financieras ni de competencia, sino de un cambio fundamental en el sentimiento público: la creciente desconfianza hacia la inteligencia artificial y la oposición activa a la construcción de centros de datos.
La solicitud confidencial de IPO fue presentada por la compañía en junio, seguida de una serie de reuniones privadas con los principales banqueros e inversores institucionales en San Francisco. Se espera que la versión pública del documento aparezca en las próximas semanas y, según parece, marcará una nueva era para toda la industria.
Los inversores exigen respuestas
Durante el road-show, el director financiero de Anthropic, Krishna Rao, enfrentó preguntas duras sobre la presión en los márgenes por parte de los modelos abiertos y sobre el ritmo de monetización. Sin embargo, el tema clave, según mis datos, fue la vulnerabilidad operativa: ¿qué pasará con el negocio si la construcción de nuevas capacidades de cómputo se ralentiza debido a barreras burocráticas y protestas de las comunidades locales?
Esta es una cuestión fundamental, ya que los ingresos de Anthropic dependen directamente del acceso a recursos de cómputo. Es revelador que la tasa anual de ingresos (run rate) de la compañía superara los $65 mil millones en julio, aproximadamente $25 mil millones más que OpenAI. En el mercado extrabursátil, la empresa ya se valora en casi $1 billón, y los inversores esperan que tras su salida a bolsa la capitalización pueda alcanzar los $2 billones. Estas cifras significan que las apuestas en esta IPO son máximas, y cualquier riesgo sistémico, incluida la oposición pública, podría ser un detonante para una corrección.
Cifras que no se pueden ignorar
Mis propias observaciones de las encuestas recientes confirman que las preocupaciones de Anthropic no son infundadas. Según un estudio de Gallup realizado en marzo, 7 de cada 10 estadounidenses se oponen a la ubicación de centros de datos de IA cerca de sus hogares, y el 48% está categóricamente en contra.
Además, la dinámica es preocupante. Una encuesta de Heatmap Pro, realizada por Embold Research del 8 al 13 de agosto entre 2045 votantes registrados, mostró que el número de opositores a la construcción aumentó al 75%. Hace un año, esta cifra era solo del 42%. Esto no es solo ruido: es un cambio estructural en la opinión pública.
El mercado laboral también añade presión adicional. Investigadores de Pew Research descubrieron que el 71% de los adultos estadounidenses esperan una reducción de empleos debido a la IA en los próximos 20 años, un aumento significativo desde el 64% en 2024.
Los políticos ya están reaccionando a estos sentimientos. El gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, firmó una orden que endurece los requisitos para la construcción de centros de datos, y la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, anunció una moratoria sobre la emisión de permisos para nuevos proyectos de gran escala. Estas son solo las primeras señales.
Mi análisis: Anthropic, en esencia, se está protegiendo contra reclamaciones legales de los accionistas, pero al mismo tiempo está señalando al mercado un riesgo operativo real. A largo plazo, la capacidad de la industria para negociar con las comunidades locales, no solo con los reguladores, será el factor determinante para la valoración de los gigantes de la IA. Los inversores deberían seguir de cerca cómo planea la compañía abordar este problema, ya que de ello depende si podrá mantener su crecimiento de tres dígitos tras el listado.