Exclusiva: Qué sucedió realmente con el proyecto de minería de Tether en Uruguay — conflicto con las empresas energéticas y 500 millones de dólares en juego

La historia del repentino cierre de la minería de bitcóin de Tether en Uruguay resultó ser mucho más complicada que una simple decisión sobre falta de rentabilidad. Mi análisis de los procesos internos muestra que la raíz del problema radica en un conflicto fundamental con el monopolio energético estatal UTE, y no solo en la política tarifaria, como se había presentado anteriormente.
El núcleo de la disputa: interpretación del contrato
Cuando en 2023 Tether puso en marcha dos instalaciones en el departamento de Florida con un presupuesto total de $120 millones, el proyecto parecía ejemplar. Sin embargo, según se desprende de los detalles que se han podido reconstruir a partir de documentos y testimonios de antiguos contratistas, las partes sembraron desde el principio una bomba de relojería. Tether interpretaba los volúmenes de electricidad acordados como un umbral mínimo, con planes de escalar. UTE, por el contrario, consideraba esas cifras como un techo rígido.
Esto llevó a que, tras el aumento del consumo, las instalaciones comenzaran a sufrir cortes regulares, a veces de varios días. Las negociaciones para un nuevo contrato llegaron a un punto muerto: los representantes del emisor de USDT simplemente no se presentaron a la reunión decisiva. La situación se agravó tras la rotación política de marzo de 2025, cuando Yamandú Orsi llegó al poder y la dirección de UTE cambió. Sin embargo, no encuentro pruebas directas de un trasfondo político; más bien, fue una coincidencia que agravó una crisis de confianza ya existente.
Cronología del colapso
El momento clave llegó en junio de 2025, cuando la entidad legal local Microfin dejó de pagar las facturas. Se envió la notificación de rescisión de los contratos, pero nunca se llegó a firmar un nuevo acuerdo. El 25 de julio, UTE desconectó ambas instalaciones de la red. El final llegó el 25 de noviembre, cuando Tether notificó oficialmente a las autoridades laborales sobre los despidos masivos. Mientras tanto, la deuda por electricidad y servicios asociados se estimaba en aproximadamente $4,8 millones, una suma insignificante para un emisor con reservas de miles de millones.
Trasfondo estratégico y mis conclusiones
Es revelador que Uruguay fuera considerado solo como un campo de pruebas antes de la expansión hacia Brasil, Paraguay y Argentina. Las capacidades detenidas son solo la punta del iceberg: los planes incluían invertir hasta $500 millones, incluyendo tres centros de datos de 165 MW y 300 MW de generación renovable. Es evidente que Tether no ha renunciado a estas ambiciones: en junio de 2025, el CEO Paolo Ardoino pronosticaba el liderazgo de la empresa en la minería, valorando sus inversiones en infraestructura energética en más de $2 mil millones.
En mi opinión, la salida de Uruguay no es una derrota, sino una reagrupación táctica. Tether demostró firmeza en las negociaciones con los monopolios estatales, lo que podría ser una señal para otros gobiernos latinoamericanos: el emisor no está dispuesto a aceptar condiciones desfavorables. La pregunta es si la empresa encontrará socios más flexibles en los países vecinos, donde el mercado energético a menudo es aún menos liberal que en Uruguay.