La industria de los activos digitales entra en una nueva fase de preparación para la era de la computación cuántica. El Responsible Fintech Institute, junto con el proveedor de almacenamiento criptográfico Safeheron, ha iniciado un proyecto piloto internacional destinado a probar la resiliencia de las operaciones digitales frente a ataques que utilicen computadoras cuánticas. A los participantes se han unido Bison Bank y DK Bank, mientras que los organismos reguladores de Abu Dabi, Bután y Malta actuarán inicialmente como observadores, registrando el desarrollo de las pruebas.
Dentro de la iniciativa, se planea probar la creación de billeteras y la realización de transacciones en cadena en la red de pruebas de NEAR. El elemento clave será la aplicación de la tecnología de computación multiparte (MPC) combinada con el algoritmo de firma digital postcuántica ML-DSA-65, desarrollado por el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de EE. UU. (NIST). Este algoritmo se considera uno de los candidatos más prometedores para protegerse contra futuras amenazas cuánticas capaces de romper esquemas criptográficos tradicionales, como ECDSA, en los que hoy se basa la mayoría de las redes blockchain.
Al finalizar la fase piloto, los organizadores planean publicar un informe técnico con un análisis detallado de los resultados y, posteriormente, abrir el código fuente del protocolo. Este paso permitirá que toda la comunidad evalúe la eficacia de las soluciones propuestas y, si es necesario, las adapte para uso comercial.
Evaluación de expertos
Este proyecto es una señal oportuna para toda la industria. Aunque las computadoras cuánticas capaces de amenazar realmente a los blockchains existentes aún están en fase de desarrollo, la preparación de la infraestructura debe establecerse desde ahora. La participación de reguladores de diferentes jurisdicciones subraya que la cuestión de la seguridad cuántica trasciende el problema puramente técnico y se convierte en un elemento de la estabilidad financiera global. La apertura del código fuente es un paso especialmente importante, que permitirá evitar "cajas negras" en la infraestructura crítica y acelerará la adopción de estándares de criptografía postcuántica en la industria.