El gobierno ruso, junto con representantes empresariales, está discutiendo un cambio radical en el sistema de control estatal. Se trata de introducir una moratoria en las inspecciones presenciales para las empresas que hayan implementado soluciones basadas en inteligencia artificial para el monitoreo remoto en sus instalaciones. Esta iniciativa, en mi opinión, marca una transición del modelo tradicional de «el inspector llegó y verificó» hacia un paradigma de supervisión más moderno y digital.
La esencia de la propuesta es confiar a los algoritmos la evaluación del cumplimiento de los requisitos. Si una empresa cuenta con un sistema de IA capaz de rastrear indicadores clave en tiempo real y detectar infracciones, la visita física del controlador se vuelve redundante. Esto no solo reduce la carga administrativa para los empresarios, sino que también mantiene, y posiblemente aumenta, la eficacia de la supervisión estatal gracias a la continuidad del monitoreo.
Estadísticas de inspecciones: tendencia a la baja
La tendencia hacia la reducción de actividades de control es evidente. El año pasado, en Rusia se realizaron 273 000 inspecciones, un 7% menos que en 2024. Además, las inspecciones planificadas disminuyeron un 13%, y las no planificadas, un 6%. Estas cifras confirman que el Estado ya se está moviendo hacia un control menos intrusivo, y la propuesta sobre el monitoreo con IA es una continuación lógica de esta política.
Las empresas, al parecer, están listas para este escenario. Según datos de julio, alrededor del 95% de las empresas de rápido crecimiento ya utilizan la IA como herramienta de trabajo, y el 74% la considera una de sus principales prioridades. La infraestructura para esto se está creando activamente: el 71% de los encuestados menciona los servicios en la nube como condición básica para el desarrollo de productos, y los siguientes pasos son la multinube y el control de los costos en la nube.
Mercado de IA en Rusia: escala y perspectivas
La tecnología ya está afectando seriamente el mercado laboral. Según cálculos de expertos, alrededor de un tercio de los puestos de trabajo en el país están, en mayor o menor medida, en riesgo debido a la adopción de la IA, aunque la automatización completa afecta a menos del 1% de las posiciones. Los algoritmos transforman más el contenido del trabajo que desplazan a las personas.
El mercado de inteligencia artificial en Rusia, al cierre de 2025, se estima en 316,1 mil millones de rublos, un 29,7% más que el año anterior. El escenario base prevé un crecimiento hasta 830 mil millones de rublos para 2030. Es notable que las empresas prefieran cada vez más no comprar equipos, sino alquilar capacidades y utilizar soluciones listas. La demanda se está desplazando hacia desarrollos chinos: Qwen, GLM y Kimi ya están presionando a los competidores en la parte superior de los rankings.
Paralelamente, el Estado está construyendo la base institucional: se están desarrollando reglas para modelos «soberanos», y los desarrolladores podrán confirmar la conformidad de sus sistemas con la ley en laboratorios de pruebas independientes. Así, la supervisión remota con IA se convierte en parte de la reestructuración general de la industria.
Mi comentario: La iniciativa parece oportuna y tecnológicamente justificada. Sin embargo, la cuestión clave son los criterios de confianza en los sistemas de IA. Si los algoritmos se certifican bajo estándares unificados, esto creará un precedente para una revisión completa de la actividad de control y supervisión. Para la industria de las criptomonedas y las fintech, donde la infraestructura digital ya es la norma, este enfoque podría convertirse en un impulsor para reducir las barreras regulatorias.