La industria de los activos digitales está dando sus primeros pasos serios hacia la era poscuántica. Responsible Fintech Institute (RFI) y Safeheron han anunciado el lanzamiento de un proyecto piloto interregional en el que se probará la criptografía poscuántica para realizar transacciones con activos digitales. A la iniciativa ya se han sumado representantes del sector bancario y reguladores de varias jurisdicciones.
El objetivo clave del piloto es verificar hasta qué punto una infraestructura resistente a la computación cuántica puede manejar la generación de billeteras y las transferencias de activos digitales en condiciones reales. Safeheron actúa como socio tecnológico, mientras que RFI asume la coordinación de los participantes, la gestión y el aseguramiento de la interoperabilidad entre jurisdicciones.
Base técnica y alcance de las pruebas
El proyecto se basa en un protocolo MPC 2-de-2 que admite el estándar de firma digital ML-DSA-65 (NIST FIPS 204). Los investigadores pretenden probar la generación de billeteras y las transferencias on-chain en la testnet NEAR resistente a la computación cuántica. Además de la funcionalidad básica, se contemplan verificaciones de compatibilidad transfronteriza, resiliencia operativa y cumplimiento de requisitos de gobernanza.
La composición de los participantes es impresionante: al proyecto se han unido los reguladores del Mercado Global de Abu Dabi, la Autoridad de Servicios Financieros de Gelephu (Bután) y la Autoridad de Servicios Financieros de Malta, así como los bancos Bison Bank y DK Bank. En la primera fase, las entidades gubernamentales actuarán como observadores, y en la siguiente se incorporarán a las cuestiones de gobernanza.
Al finalizar las pruebas, los autores planean publicar un white paper con la descripción de la investigación, el diseño del protocolo y los resultados obtenidos. Posteriormente, pretenden abrir el código fuente de la tecnología base para una auditoría independiente y su posterior uso en la industria.
Por qué es importante
El lanzamiento del piloto no es solo un experimento técnico. Es una señal de que la infraestructura financiera crítica debe estar preparada para la transición a la criptografía poscuántica con antelación, y no cuando las computadoras cuánticas se conviertan en una amenaza real. El proyecto busca demostrar cómo se comportan estas soluciones en modelos de organizaciones financieras reguladas, algo fundamental para su escalabilidad.
Anteriormente, el criptobanco Anchorage Digital ya presentó una estrategia para preparar los activos institucionales para la era poscuántica, lo que confirma una tendencia creciente en la industria.
Mi opinión: este piloto es un paso oportuno y estratégicamente importante. El problema de la amenaza cuántica a menudo se percibe como lejano, pero los cambios de infraestructura requieren años. Probar en un entorno regulado con la participación de bancos y reguladores es la única forma de desarrollar estándares que sean viables en la práctica. Abrir el código fuente después de las pruebas es un movimiento especialmente fuerte que podría acelerar la adopción de soluciones poscuánticas en toda la industria.