La comunidad mundial está pasando cada vez más de las palabras a los hechos en el ámbito de las tecnologías cuánticas. Esta semana, dos países —China y Suecia— han dado a conocer planes ambiciosos que cambian la percepción de los desarrollos cuánticos: pasan del plano puramente científico al de la aplicación industrial y las cuestiones de seguridad nacional.

Pekín apuesta por la soberanía tecnológica

El liderazgo chino ha integrado las tecnologías cuánticas en el plan quinquenal de desarrollo del sector digital y cibernético para el período de 2026 a 2030. El documento, que incluye siete áreas y 21 medidas concretas, está orientado a fortalecer a las empresas que operan en el ámbito de las TI y la ciberseguridad.

Se hace especial hincapié en la investigación fundamental y el desarrollo de chips de alto rendimiento, software industrial y tecnologías de red. En la lista de áreas prioritarias para los avances tecnológicos se incluyen las tecnologías cuánticas, blockchain, las interfaces cerebro-computadora, los gemelos digitales y las pantallas de nueva generación.

Es revelador que Pekín no haya desglosado el área cuántica en subcategorías (computación, comunicación, sensores) ni haya asignado un presupuesto específico. En su lugar, el énfasis se centra en la comercialización práctica: las autoridades pretenden apoyar a las grandes empresas de ecosistemas y crear una base de datos actualizable de actores prometedores del mercado, atrayendo al mecanismo a estructuras de inversión y consultoría.

Estocolmo se prepara para la era poscuántica

Suecia ha ido más allá al adoptar la primera estrategia nacional de su historia dedicada por completo a las tecnologías cuánticas. El documento, previsto hasta 2036, abarca computación, simulación, comunicación y sensores, y también plantea la tarea de unir los programas de investigación dispersos en un ecosistema nacional único.

La ministra de Educación, Lotta Edholm, subraya que una base científica sólida no es suficiente. La estrategia destaca cinco áreas clave, desde la formación de personal y la coordinación entre el Estado y las empresas hasta la cooperación internacional. Sin embargo, no se contempla un presupuesto específico: la financiación se basará en los programas existentes.

Un aspecto extremadamente importante de la estrategia sueca es la ciberseguridad. Las autoridades advierten directamente de que las futuras computadoras cuánticas podrían poner en peligro los algoritmos criptográficos actuales. Aunque estas máquinas aún no existen, Estocolmo insiste en preparar con antelación la infraestructura para la criptografía poscuántica, incluido el desarrollo de competencias en este ámbito y el refuerzo de los controles de exportación.

Mi comentario: El hecho de que Pekín y Estocolmo reconozcan casi simultáneamente las tecnologías cuánticas como un activo estratégico es una señal clara para el mercado. No estamos observando simplemente una carrera por la potencia computacional, sino una lucha por los estándares de seguridad y el liderazgo económico. Para la industria de las criptomonedas, esto significa que la transición a algoritmos resistentes a la computación cuántica no es una perspectiva lejana, sino una cuestión de los próximos años, y los Estados ya han comenzado a prepararse para ello.