La empresa Strive, que gestiona activos bajo la dirección de un conocido inversor, continúa acumulando agresivamente la primera criptomoneda. En la última transacción, la firma adquirió 1110 BTC, gastando alrededor de $81,5 millones. El precio promedio de compra fue de $73 409 por moneda, lo que indica un enfoque estratégico para entrar al mercado incluso en condiciones de volatilidad.
Tras esta operación, la reserva total de bitcoins de Strive alcanzó la impresionante cifra de 21 356 BTC. Esto fortalece la posición de la empresa como uno de los mayores tenedores institucionales de oro digital entre los actores no públicos. Es notable que la acumulación ocurra en medio de un panorama macroeconómico mixto, lo que subraya la confianza a largo plazo de la dirección en el activo.
Mecanismo de financiación y estructura de capital
Paralelamente a la compra de monedas, Strive ha intensificado sus programas de captación de capital. Durante el período reportado, el emisor emitió aproximadamente 3,65 millones de acciones ordinarias y 441 313 títulos preferentes. Este paso indica el uso de un modelo de financiación híbrido: parte de los fondos se capta mediante instrumentos de capital, lo que permite diversificar las fuentes de liquidez sin una presión de deuda excesiva.
Esta táctica recuerda a la estrategia de MicroStrategy, pero con algunas diferencias en la estructura de capital. La emisión de acciones preferentes probablemente está dirigida a inversores institucionales que buscan un rendimiento más predecible con riesgo limitado, mientras que las acciones ordinarias ofrecen la oportunidad de participar en el crecimiento del valor de la reserva de BTC.
Mi análisis: Las acciones de Strive confirman la tendencia hacia la acumulación corporativa de bitcoins como activo de reserva estratégico. El precio promedio de entrada por encima de $73 000 indica una disposición a pagar por el potencial a largo plazo, en lugar de buscar ganancias a corto plazo. En los próximos trimestres, cabe esperar que otras gestoras sigan este ejemplo, especialmente si el entorno regulatorio continúa suavizándose.