El banco central de Uzbekistán ha anunciado un ambicioso plan para transformar el sector financiero: para 2030, la república tiene como objetivo atraer $1 mil millones en inversiones extranjeras a la industria fintech y formar a 5,000 jóvenes especialistas. El motor clave de esta estrategia será el lanzamiento de su propia moneda digital (CBDC), un proyecto que ya ha pasado a la fase de desarrollo conceptual.
En la apertura del foro Silk Road Finance & Technology Forum en Taskent, el jefe del regulador, Timur Ishmetov, presentó la Estrategia Nacional de Desarrollo Fintech para 2026-2030. El documento unifica iniciativas dispersas en una política estatal única, con énfasis en la innovación, la regulación flexible y la infraestructura financiera moderna. También se destaca el objetivo de posicionar a Uzbekistán como un centro regional de Asia Central.
Infraestructura de nueva generación
Dentro de la estrategia, se ha creado un Innovation Hub especializado, una estructura que garantizará el ciclo completo de apoyo a proyectos: desde la incubación y aceleración hasta el acompañamiento regulatorio y las pruebas piloto. La primera convocatoria de residentes está prevista para el cuarto trimestre de 2026. En paralelo, el regulador está creando un fondo de capital de riesgo y mantiene negociaciones con gestores internacionales experimentados, una señal de disposición para una asociación a largo plazo con actores globales.
La base tecnológica también se está modernizando: se desarrolla el sistema nacional de códigos QR UzQR, estándares de pago unificados y API de banca abierta. Según Ishmetov, estas soluciones permitirán que el sistema financiero escale e interactúe con jurisdicciones fuera del país. También se ha anunciado un modelo propio de scoring crediticio alternativo basado en inteligencia artificial, un paso que ampliará el acceso a la financiación para pequeñas y medianas empresas.
El sum digital: un enfoque prudente
El banco central está preparando un white paper sobre la moneda digital, en el que se examinarán los casos de uso, las opciones de diseño y las posibles consecuencias para el sistema financiero. El regulador subraya que la decisión de lanzamiento se tomará solo después de la fase experimental y basándose en datos reales. Este enfoque equilibrado contrasta con las acciones apresuradas de algunos países, lo que, en mi opinión, aumenta las posibilidades de Uzbekistán de evitar errores típicos en la implementación de una CBDC.
Cabe destacar también el factor demográfico: la edad media de la población es de unos 29 años, y más de la mitad de la economía corresponde a las pymes. Ya ahora el 57% de los pagos se realizan sin efectivo, y la proporción de mujeres con cuentas bancarias ha aumentado del 39% al 61%. Estas cifras indican un alto potencial de digitalización, pero también requieren inversiones significativas en capital humano; por eso, el programa de formación de 5,000 estudiantes, desarrollado en colaboración con universidades de Singapur y la organización GFTN, parece un paso estratégicamente acertado.
Mi conclusión: Uzbekistán demuestra una combinación poco común en la región de ambición y pragmatismo. Si los planes de atraer $1 mil millones y lanzar el sum digital se cumplen en los plazos anunciados, el país podría convertirse no solo en un líder regional, sino también en un puente importante entre los ecosistemas financieros orientales y occidentales.