El mercado bursátil ruso atraviesa tiempos difíciles, y el ánimo de los inversores dista de ser optimista. Olga Shishlyannikova, directora del departamento de intermediarios financieros de inversión del Banco de Rusia, en su reciente evaluación desmintió el mito de que la bolsa se ha convertido en un casino, pero al mismo tiempo señaló honestamente los factores de presión que ponen nerviosos a los participantes del mercado.
Por qué el ánimo de los inversores dista del optimismo
En mi profunda convicción, la situación actual es un ejemplo clásico de la superposición de shocks geopolíticos y macroeconómicos. Shishlyannikova señala con razón dos desencadenantes clave. En primer lugar, la situación geopolítica extremadamente tensa, que sigue siendo la principal fuente de incertidumbre. En segundo lugar, los significativos riesgos inflacionarios, que no han desaparecido de la economía rusa, continúan presionando las cotizaciones.
Sin embargo, no se deben descartar factores puramente técnicos. Se trata del hueco de dividendo, cuando el valor se abarata tras la fecha de corte por el importe de los pagos a los accionistas. Una señal más preocupante es el cierre forzoso de posiciones de inversores minoristas que operan con apalancamiento. Cuando los precios caen, estas posiciones se cierran automáticamente, lo que solo intensifica la caída a corto plazo, creando un efecto bola de nieve.
Merecen especial atención las razones económicas del abaratamiento de los valores. El mercado ruso está prácticamente cerrado a la inversión extranjera, y muchas empresas se ven obligadas a aumentar su deuda, pero no logran hacer frente a su servicio. Algunos emisores incurren en impagos, aunque no se trata del primer escalón, sino de empresas de segundo y tercer nivel.
En qué se diferencia el mercado ruso de la ruleta
En los últimos años, se ha materializado una serie de riesgos poco probables en el mercado, lo que ha dado motivos para comparar la plataforma con un establecimiento de juego. Sin embargo, la representante del Banco Central no estuvo de acuerdo con esta interpretación. Reconoció que los "cisnes negros" realmente ocurrieron: el bloqueo de activos de clientes en 2022 y la imposición de sanciones contra los participantes del mercado financiero fueron difíciles de predecir. Pero en lo demás, muchos eventos son lógicos.
La diferencia clave, en mi opinión, es que un casino es una serie de casualidades sin relación causa-efecto. El mercado, en cambio, opera bajo principios diferentes y se rige por patrones que pueden analizarse y calcularse. Cuanto mayor es la rentabilidad prometida, mayores son los riesgos para el inversor: esto es un axioma, no un juego de ruleta.
¿Reemplazará la IA al inversor humano?
La moda de la inteligencia artificial también ha llegado a las finanzas, pero hablar de un reemplazo total del ser humano es prematuro. En su momento, el comercio algorítmico con buenos resultados ya generó la ilusión de que la bolsa podría prescindir de las personas, pero eso no sucedió. Shishlyannikova señala correctamente que el futuro pertenece a la IA, y en el ámbito financiero ocupará un lugar destacado. Sin embargo, la cuestión es si los participantes del mercado están dispuestos a confiar plenamente en la tecnología.
Es revelador el ejemplo del asistente "Alisa", que no pudo indicar cómo ajustar el reloj en un microondas nuevo: hubo que resolverlo por uno mismo. Los modelos de IA se equivocan con demasiada frecuencia y generan respuestas inventadas incluso en tareas domésticas simples, por lo que muchos temen confiarles su dinero. Alrededor de dos tercios de las organizaciones financieras ya utilizan IA o planean implementarla, pero quienes emplean la tecnología reconocen: los resultados aún deben verificarse manualmente.
El Banco de Rusia ha elaborado un código de ética para los participantes del mercado que garantiza la seguridad del uso de la IA, la protección de datos y la mejora de la calidad de los servicios. La IA aumenta notablemente la productividad mediante operaciones rutinarias, pero por ahora no libera al ser humano del trabajo intelectual.
Mi conclusión: el mercado ruso no es un casino, pero tampoco un refugio tranquilo. Una evaluación cuidadosa de los riesgos y el análisis fundamental siguen siendo la única herramienta fiable en períodos de alta volatilidad. La IA será una ayuda, pero no un reemplazo del analista, al menos hasta que aprenda a distinguir los datos reales de las alucinaciones.