La historia de Lisk, uno de los proyectos blockchain más ambiciosos de mediados de la década pasada, llega a su fin. El equipo ha anunciado el abandono total de su propia red y la transformación en una plataforma para finanzas empresariales. Esta decisión no es solo un cambio de rumbo, sino un reconocimiento real de que el concepto original se ha agotado. La propuesta, sometida a votación del órgano de gobierno Lisk DAO, contempla la quema de 100 millones de tokens LSK y la disolución de la propia DAO.

El camino del triunfo al olvido

En 2016, Lisk fue el segundo proyecto de crowdfunding más grande en criptomonedas, recaudando más de 14 000 BTC, unos $5,7 millones al tipo de cambio de entonces. Solo Ethereum lo superó en 2014. La capitalización de mercado del token LSK alcanzó casi los $4 mil millones, y el proyecto se posicionó como una plataforma revolucionaria para aplicaciones descentralizadas. Sin embargo, la realidad resultó más dura que las ambiciones.

Ya en diciembre de 2023, el equipo abandonó su propia red de capa uno (L1), migrando a Ethereum como solución de capa dos (L2). Y ahora, menos de dos años después, se ha anunciado el cierre total de esta versión actualizada de la red. Octubre marcará el punto final para la blockchain de Lisk, que nunca logró conquistar una cuota de mercado significativa.

Quema de tokens y liquidación de la DAO

La propuesta presentada contempla reducir el suministro total de tokens de 400 millones a 300 millones de LSK, es decir, un 25%. Además, el staking será más flexible: los titulares podrán retirar fondos en cualquier momento tras una espera de tres días. Esta prisa tiene explicación: la gráfica del precio de LSK habla por sí sola. En enero de 2018, el token alcanzó su máximo histórico de $34,92. Ahora su precio ronda los $0,09, más de un 99% por debajo de los valores máximos. El mínimo de $0,07 se registró el 3 de agosto, solo tres semanas antes de este anuncio.

Binance también ejerce presión adicional, ya que en julio incluyó a LSK en su lista de monitoreo como candidato a exclusión. Esta es una práctica estándar del exchange para activos con baja liquidez y actividad, lo que solo agrava la situación.

Qué significa esto para titulares y desarrolladores

Para los propietarios de LSK en Ethereum y exchanges, nada cambia: el contrato y el ticker se mantienen. Sin embargo, quienes tengan tokens en la propia Lisk Chain o participen en staking deben transferirlos a través del puente a Ethereum antes del 31 de octubre. El proceso tomará al menos siete días, y la salida del staking añadirá tres días más tras la confirmación de la votación.

La red Base de Coinbase se convertirá en la plataforma principal para LSK junto con Ethereum. El token obtendrá el estatus de activo de incentivo, y las empresas en la plataforma podrán recibir recompensas y pagar comisiones en LSK. Para los desarrolladores, se ha previsto una ruta de migración a Celo, que ya recorrió este camino en marzo de 2025, pasando de una L1 independiente a una solución de capa dos en Ethereum.

Lisk Chain se mantendrá operativa hasta la fecha de apagado definitivo. La votación de la DAO será el siguiente paso. Si la propuesta se aprueba, LSK dejará de estar vinculado a una blockchain y se convertirá en un token asociado a un negocio de software.

Mi opinión: Este es un claro ejemplo de cómo incluso un crowdfunding exitoso y una financiación sólida no garantizan el éxito a largo plazo en un panorama cripto en rápida evolución. Los proyectos que no logran adaptarse a las nuevas realidades, ya sea mediante la transición a L2 o la búsqueda de un producto real, están condenados al estancamiento y, en última instancia, a la liquidación. Para los inversores, es otro recordatorio de la importancia del análisis fundamental y la diversificación, en lugar de una fe ciega en nombres sonados y logros históricos.